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Visita al campo de concentración de Auschwitz

“Quien olvida la historia, está condenado a repetirla”. Esta frase estuvo rondándome en la cabeza durante varios días después de mi visita al campo de concentración de Auschwitz (Polonia).

Este se encuentra a unos 65 kilómetros de Cracovia, por lo que suele ser parada obligatoria si visitas esta ciudad polaca. Auschwitz se componía de 3 campos principales y más de cuarenta subalternos. Normalmente, cuando hablamos de Auschwitz, nos referimos al campo número 2, Auschwitz – Birkenau, lugar donde los alemanes comenzaron lo que llamaron “la solución final”. Y creo que no hacen falta más explicaciones…

Campo de concentración
Campo de concentración.

¿Cómo recorrer los campos?

La vista al campo la puedes hacer por tu cuenta (en un horario establecido, creo recordar que o antes de las 10 de la mañana o después de las 3 de la tarde) o por medio de una excursión con guía. Las dos maneras tienen sus pros y sus contras. Nosotros nos decantamos por hacerla guiada, más que nada por el tiempo. Te recogen en Cracovia, te llevan a los dos campos (I y II) y te dejan otra vez. Todo ello en una mañana. De esta manera , no tienes que estar tú haciendo colas y esperando trenes o autobuses, cosa que te llevaría, posiblemente, algunas horas más. Sin embargo, si volviera con más tiempo (y ahora que ya la he hecho con guía), haría la visita a mi aire.

entrada
Entrada al campo de concentración

Por un lado, al hacerla con guía te van explicando todo al detalle. Así puedes hacerles las preguntas que quieras. Nuestra guía era de origen judío, así que imaginad su forma de contar la historia. Algunas veces, rozando más el odio hacia los alemanes que tratando de transmitir la finalidad de estas visitas. No olvidar para no repetir. Pero, en general, me gustó bastante. El inconveniente, ya sabemos todos cómo son estas excursiones, que vas volando de un lado a otro y apenas te da tiempo a pararte a analizar, a observar, a sentir.

Por otro lado, si visitas los campos por tu cuenta, perderás el testimonio de personas cuyos padres o abuelos vivieron aquello, algo que merece la pena escuchar. Además, el campo I está masificado, lo que tampoco da lugar a reflexionar mucho. Sin embargo, el campo II, Birkenau, si que lo hubiera recorrido a mi aire, pues es mucho más grande, con más espacios abiertos y, para mí, es el que realmente toca la fibra sensible.

campo
Campo de concentración I

¿Qué se ve en cada campo?

maletas
Maletas en las que los judíos y demás prisioneros guardaron sus pertenencias.

El campo de Auschwitz I fue, evidentemente, el primero en construirse, en 1940. Se construyó como un campo de trabajo en el que en la puerta podía leerse la inscripción “Arbeit macht frei” (el trabajo hace libre). Los prisioneros llegaban allí engañados por los alemanes, que les vendían las parcelas y les hacían llevar todas las cosas valiosas de sus casas para luego arrebatárselas.

Para visitar este campo, llevas unos auriculares. De esta manera, aunque el guía vaya algo separado de ti, siempre vas escuchando lo que dice. Y menos mal, porque entre tanta escalera, pasillo y puerta, es fácil perderse. ¿Y os imagináis lo que tiene que ser perderse en un lugar así..?

Este campo mantiene las infraestructuras iniciales pero está a modo de museo. Guardan objetos de los prisioneros, como grandes cantidades de calzado, gafas e incluso pelo, que utilizaba para crear telas. También hay gran cantidad de imágenes explicativas y de fotos de los prisioneros. Las más impactantes, como suele ser, las de niños.

zapatos
Zapatos de los prisioneros de Auschwitz

Durante la visita, nos cuentan los experimentos que hacían con los presos, muchos de ellos con niños. El más famoso, uno en el que utilizaban gemelos.

Pero la parte más temida para los prisioneros era cuando se entraba en el bloque 11. Aquí era donde “juzgaban” a los presos para luego condenarlos a muerte. También están las celdas de castigo, en la que tenían que entrar de rodillas y permanecer de pie en espacios de 90 x 90 hasta cuatro personas el tiempo que se creyera oportuno. Al salir del bloque 11 está la pared de fusilamento, lugar donde ejecutaban a todos los que eran juzgados, sin excepción.

pared
Pared de fusilamiento

La última parte de la visita a Auschwitz I nos lleva a la zona más escalofriante, la cámara de gas y los crematorios, que aún conservan algunos hornos. Además, podemos ver también la horca donde ejecutaron a Rudolf Hoss, en 1947, pegada a la casa donde vivió mientras dirigía el gran campo y mirando hacia él.

Crematorio
Crematorio del campo de concentración I
horca
Horca donde ejecutaron a Rudolf Hoss

Auschwitz II – Birkenau

Tras ésto, la siguiente parte de la visita es en Auschwiz II. Aquí ya no llevamos auriculares, por lo que si te despegas un poco del guía, te pierdes las explicaciones. Así me pasó a mí alguna que otra vez. Pero es que este campo apetece verlo así, tú solo.

Ya desde lo lejos ves la fortificación y la puerta de entrada, por la que pasan las vías del tren y miles de flashes acuden a tu mente. ¿Quién no ha visto imágenes, documentales o películas en las que aparecen?

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Entrada al campo de exterminio
barracones
Barracones del campo Birkenau

Auschwitz II – Birkenau se construyó porque en la parte I no cabían ya más presos. Pero este campo fue construído como campo de exterminio. Y ahí estás tú, sobre esas vías. Sobre ese terreno en que el al bajar del vagón si eras hombre sano ibas a una fila y si eras mujer, niño o anciano, normalmente a otra, a la de la cámara de gas.

A la derecha del campo se pueden ver barracones destruidos por los nazis intentando borrar las huella de sus atrocidades. Al fondo, un homenaje a las víctimas del holocausto y, a la izquierda, barracones que aún se conservan. Hay algunos que puedes visitar por dentro.

homenaje
Homenaje a las víctimas del holcausto
barracón
Barracón donde vivían presos de campo

Y es estando aquí cuando te preguntas hasta dónde llega la crueldad humana. No hay límites. Y, aunque a veces se pasa un mal rato, recomiendo esta visita a todo el que pase por Cracovia. Tal y como he comentado anteriormente, la historia hay que recordarla para no repetirla.

auschwitz
Destino: Auschwitz.
tren
Llegada del tren al campo de concentración
Campo de concentración.
Campo de concentración.

About Irene Saiz Olivares

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2 comentarios

  1. Ana María Alcaraz Roca

    Las visitas al pasado siempre suelen ser impactantes, pero cuando se trata de comprobar hasta dónde llega la vileza del ser humano, el alma se encoge. El holocausto no fue la mortífera obra de un loco megalómano, fue la obra de un estado, Alemania, con la conivencia de una gran parte del pueblo que bien colaboró o miró para otra parte. Desgraciadamente, los genocidios siguen a la orden del día.
    Gracias, Irene, por tu testimonio y por las espeluznantes fotografías del horror, pero en este sentido soy pesimista, la Historia se repite una y otra vez: sirios, palestinos, tribus amanazónicas….. No quiero pensar como T. Hobbes, que el hombre es un lobo para el hombre.

    • En el siglo XXI somos nosotros los que miramos hacia otro lado ante muchas atrocidades que se siguen cometiendo, pero yo quizá soy algo más positiva y sí que hay mucha gente luchando por ayudar a los demás. Yo es que soy de las que intenta quedarse con el lado positivo. Muchas gracias, Ana!!

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