Inicio / Alsacia / Alsacia (día1). Mulhouse, Eguisheim y Obernai.

Alsacia (día1). Mulhouse, Eguisheim y Obernai.

Érase una vez una joven llamada Bella que vivía en un pequeño y precioso pueblo francés… Así podría empezar perfectamente el cuento de la Bella y la Bestia. Aunque lo difícil es elegir a cuál de los pueblos de la Alsacia francesa se refiere. Y es que hemos pasado unas auténticas Navidades de Cuento.

Mulhouse, de pueblo de paso a grata sorpresa.

Eran las 8:30 de la mañana y ya estábamos desayunando. ¡Qué ganas teníamos de empezar nuestra ruta de pueblos! Anoche llegamos tarde al hotel y solo dio tiempo a un rápido vistazo de Mulhouse y ya nos enamoró. Aunque no había nadie por las calles y las luces estaban ya apagadas (eran las 11 de la noche, como en España, vamos, en plena Navidad), su plaza principal nos había dejado muy buen sabor de boca.

En realidad, hacer noche en Mulhouse había sido más parada táctica que otra cosa. El vuelo llegaba tarde al aeropuerto de Basel – Mulhouse – Freiburg (sí, triple aeropuerto) y este era uno de los pueblos más cercanos. Y, tras habernos dejado boquiabiertos anoche, no podíamos irnos sin visitarlo.

Mulhouse
Mulhouse

Apenas unos minutos antes de la 10 los puestos del mercadillo de la Plaza de la Reunión comenzaban a abrir. En ese momento nos arrepentimos de haber desayunado en el hotel. Solo el olor que salía de algunas casetas ya alimentaba y los trocitos que nos daban a probar de galletitas lo corroboraban.

Las calles estaban aún casi vacías y la noria no estaba en marcha, así que aprovechamos para hacer cientos de fotos. La plaza de Mulhouse es, sin duda, una de las más bonitas de la Alsacia. Con la iglesia en el centro y a sus pies el ya mercadillo navideño, un bonito carrusel y la noria. El Ayuntamiento es de color salmón y en las casitas que cierran la plaza comienza a verse el tipo de fachadas que veremos durante los días siguientes.

Ayuntamiento de Mulhouse
Ayuntamiento de Mulhouse
Plaza de la Reunión de Mulhouse
Plaza de la Reunión de Mulhouse

Mientras hacíamos tiempo a que terminara de abrirse todo el mercadillo y se llenara la plaza de un poco de ambiente, callejeamos por los alrededores de la plaza. Las calles están adornadas de una manera muy coqueta y cada escaparate cuida hasta el más mínimo detalle. Es una pena que aquí acabe la Navidad tan pronto (la mayoría de los mercadillos cierran entre el 26 y el 30 de diciembre).

No queríamos entretenernos mucho, pues aún nos esperaban varias paradas más por esta bonita parte de la Alsacia, así que sobre las 10:30 volvimos al Plaza de la Reunión para verla en todo su esplendor. Ahora sí, los puestos atendían a gente y la noria empezaba a girar. Para mí, uno de los mercadillos navideños más bonitos que había visto nunca, ¿cómo serían los que vendrían el resto de días? ¡Estaba deseando descubrirlos!

Plaza de la Reunión
Plaza de la Reunión

Eguisheim, dentro de un auténtico cuento.

Sin duda, aquí vivían Bella y Gastón. Entrar a este pueblo si que fue introducirse en un auténtico cuento. No recordaba una sensación así desde que estuve en Disneyland. Es más, solo recuerdo esas dos.

Aparcamos el coche en un aparcamiento fuera en los alrededores del pueblo. Está muy bien señalizado y cuesta 3 euros todo el día (no puedes pagar menos). La idea que llevábamos era ir primero a la oficina de turismo y pedir algún mapa y algo de información… No hubo tiempo. Subiendo por la calle que entra al pueblo se me ocurrió mirar hacia la izquierda en el primer cruce… ¡y esa fue nuestra perdición!

Casa típica de Eguisheim
Casa típica de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim

Nadie podía resistir las ganas de introducirse por esas callejuelas estrechas, con casas que parecían de chocolate y vestidas de Navidad. ¡Qué bonito! Una vez dentro de esa calle no fuimos capaces de dejarla. De vez en cuando algún establecimiento con productos caseros asomaba su barra a la calle vendiendo longaniza, galletas o bizcochos. La calle se iba curvando (para darle más encanto aún) y acabamos rodeando el pueblo y, de nuevo, en el lugar de origen. A partir de aquí sí que nos dejamos perder totalmente por sus calles. Tiene como dos especies de plazas, una donde está la iglesia y en la otra, el mercadillo navideño. Este es muy pequeño pero es que en la plaza tampoco cabía más, pues era muy pequeñita.

Entrada principal al mercadillo de navidad
Entrada principal al mercadillo de navidad
Puesto del mercadillo navideño
Puesto del mercadillo navideño

Se acercaba la hora de comer y tras preguntar en un par de sitios donde queríamos probar las famosas tartes flambées, que son como unas pizzas pero con muuuucha cebolla y masa muy finita, estaba todo a rebosar. Era la 1 y queríamos comer en horario europeo, pero iba a ser difícil.

En la parte norte de la ciudad, donde acababa el casco histórico, se encontraba el colegio y, frente a él, un par de restaurantes que daban a la carretera. Aquí tuvimos más suerte y, tras apenas esperar 10 minutos, nos dieron una mesa en un rincón muy acogedor. Se llamaba “A la ville de Nancy”. Estaba decorado con animales muy navideños y del techo colgaban posavasos con dedicatorias en forma de postales. Pedimos tres tartes flambées para los cinco, pues eran bastante grandes, y una ensalada. Salimos a poco más de 10 euros por cabeza.

Tartes Flambées
Tartes Flambées
Posavasos en el techo del restaurante
Posavasos en el techo del restaurante

Tras comer, nos dirigimos al coche “perdiéndonos” de nuevo por el Eguisheim. ¡No queríamos irnos! No sabíamos si el resto de pueblo serían tan maravillosos como este e intentamos alargar nuestra estancia lo máximo posible. Y no, salvo Colmar, este es el pueblo que más nos gustó, sin quitar mérito a los demás, pero es que este fue la joya de la corona de la Alsacia.

Ya montados en el coche, nos pusimos dirección a Obernai, donde llegamos sobre las 16:30. Era nuestra última parada antes de llegar a Estrasburgo aunque ya era casi de noche.

Eguisheim
Eguisheim
Eguisheim
Eguisheim

Obernai y su gran mercado navideño.

En Obernai fue más difícil aparcar. De hecho, lo hicimos en una calle sin mucho tráfico encima de una acera, tal y como había aparcados muchos coches. ¿No dicen que hay que adaptarse al estilo de vida del lugar que visitas? ¡Pues eso hicimos!

Una vez aparcados nos dirigimos al centro del pueblo pero, antes de entrar en él, a mano derecha, queda la muralla. Nos asomamos por curiosidad, pues estaban las tiendas de alrededor (entre ellas una panadería con muy buena pinta) decoradas con luces. Estas nos llevaron hasta cruzar la muralla, también con luces de colores. Fuera del pueblo estaba el mercado navideño. Para entrar, tuvimos que pasar un control de registro de mochila, pues se encontraba en una especie de recinto cerrado pero sin techo. Los puestos del mercadillo eran casi todos de comida: vinos calientes, caramelos y productos típicos.

Mercado de Navidad de Obernai
Mercado de Navidad de Obernai

Tras echar un vistazo, volvimos al pueblo. Ya era de noche y las luces embellecían las calles. En la plaza central, un trenecillo daba vueltas y un enorme árbol de navidad era el foco de todas las fotos. Las casas eran muy parecidas a las de Eguisheim, aunque un poco más grandes. Pero la gran diferencia estaba en sus calles. Eran más anchas y estaban asfaltadas. Pasaban coches continuamente y los establecimientos de la plantas bajas eran de cadenas de tiendas que están ahora de moda. Nada que ver con los puestecillos artesanales del pueblo anterior.

Sobre las 6 de la tarde entraba ya bien el frío, así que tras una pequeña vuelta por el pueblo volvimos al coche y pusimos rumbo a Estrasburgo, donde dormiríamos las dos siguientes noches.

Calle peatonal de Obernai
Calle peatonal de Obernai
Plaza principal de Obernai
Plaza principal de Obernai
Adornos navideños de los pueblos de la Alsacia
Adornos navideños de los pueblos de la Alsacia

De Estrasburgo solo nos dio tiempo a un reconocimiento rápido de su plaza, espectacular con el árbol de Navidad y a cenar en “Les Bons Copains”, un sitio con buena pinta que encontramos en una de las calles cercanas a la Plaza. Consiste en pequeñas tapas para compartir. Pero pequeñas, pequeñas. Aunque estaban muy buenas: mini hamburguesas (más mini que en España), una especie de rollitos de primavera, pan con ajo, queso y tomate, patatas con ajo, wraps… Pagamos algo menos de 60 euros entre los 5, pero vamos, que podríamos haber seguido comiendo un rato más.

Tras esto y un helado del McDonalds (sí, sí, un helado que pedimos para llevar al hotel) nos fuimos a la cama. Mañana nos esperaba Estrasburgo, la capital de la Navidad.

Estrasburgo, capital de la Navidad.
Estrasburgo, capital de la Navidad.

About Irene Saiz Olivares

Te puede interesar

Alsacia (día 2). Estrasburgo.

Tras el increíble y pintoresco día de ayer, visitando esos pueblos de cuento como Eguisheim, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *