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Perú. Episodio X. Puno

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Las jóvenes Jedi llevan ya media galaxia recorrida y el viaje cada vez se aproxima más a su fin. Están Puno, donde han tenido que cambiar sus planes tras la imposibilidad de quedarse en las islas del Lago Titikaka a dormir. ¿Qué les tiene preparado el día de hoy?

Más alto que el Lago Titikaka

Los planes de las chicas se habían modificado un poco. No habían dormido en las islas del Lago Titikaka, por lo que no seguirían su visita por allí. Pero pronto habían buscado otra alternativa. El hotel donde habían dormido les ofrecía una excursión por la tarde a Sillustani por 35 soles cada una. La salida era a las 14:15, por lo que la mañana la dedicarían a explorar Puno.

Así que, sobre las 9 de la mañana, las Jedi cogen sus cámaras de fotos y se van a recorrer Puno. En sí no tiene mucho que ver, pero ayer se fijaron en que en la parte opuesta a donde está el lago Titikaka hay una montaña con distintos miradores y allá que van.

Cruzan la Plaza de Armas y, a mano derecha sale una pequeña calle (si se puede llamar así) muy inclinada con una especie de escaleras aunque algo tapadas por las hierbas y el barro. Ese es el camino que tienen que seguir. Está señalizado como Cerro de Huajsapata. No es mucha la subida y en apenas diez minutos están arriba. En lo alto, un Inca señala al Lago Titikaka recordándonos cuál es el elemento principal de la ciudad.

Tienen toda la mañana disponible para relajarse, por lo que se toman su tiempo disfrutando del lugar. Hasta ahora, lo llevaban todo tan cronometrado que un día así les sienta de maravilla. Al final, no hay mal que por bien no venga.

Puno
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A vista de cóndor.

Tras muchas fotos, deciden bajar y dirigirse al otro mirador de la ciudad. Desde abajo, se aprecia un cóndor en la cima de una colina. “No parece que esté muy alto”, comentan las chicas. Seguro que ahora no dirían lo mismo, ya que fue una gran cantidad de escaleras las que tuvieron que subir para llegar hasta allí. Pero, como suele pasar en estos casos, el esfuerzo bien merece la pena.

El espacio es muy bonito y el mirador con el cóndor tiene unas escaleras por las que subir. Ahora sí que pueden comprobar qué ve un cóndor cuando sobrevuela el lago Titikaka.

Se respira una enorme tranquilidad y las chicas pasan un buen rato en el lugar (y no solo porque estén agotadas de las escaleras, que también). Miran hacia el lago. Es enorme a pesar de que solo se ve una muy pequeña parte de él. Y Puno a sus pies. La ciudad en sí no es muy bonita de ver desde lo alto, pero impresiona igualmente.

Puno
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Puno
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Mirador de Puno

Un gran rato y muchas fotos después, deciden bajar. Ahora las escaleras parecen menos… jaja. A una lado de la plaza de Armas, tropiezan con una pequeña terraza interior que les parece encantadora para picar algo. Y no dudan en parar.

Sillustani y sus famosas torres funerarias.

A las 14:15 las chicas esperaban ya en la recepción de su hostal a que vinieran a recogerlas. Como ya iba siendo costumbre en esta Galaxia, tuvieron que esperar un buen rato hasta que vieron aparecer la nave.

A unos 33 kilómetros de Puno se encuentra el yacimiento arqueológico de Sillustani, un cementerio de la cultura Kolla. Las tumbas son una especie de torres con forma de cilindros enormes hechos de piedra (hasta 12 metros) y dentro iban metiendo a los muertos. La entrada cuesta 10 soles, que van incluidos en el precio del tour.

Sinceramente, el lugar les sorprendió para bien. Era una excursión que no tenían prevista, pues iba a quedarse en el Lago Titikaka a pasar un día más, pero unos altercados tuvieron que pasar la noche en Puno. El lugar es precioso. De mucha tranquilidad, aunque no deja de haber los típicos puestos que intentan vender de todo.

El chico les explica cómo enterraban a sus muertos y los diferentes tipos de chullpas (cómo se llaman las tumbas) que hay. Desde el desorden pre-inca hasta el ordenado inca.

Tras casi dos horas de visita, suben de nuevo a la nave que las traerá de vuelta a Puno, pero antes hacen una parada en un casa donde les dan a probar algunos platos típicos de la zona, una especie de queso, unas patatas con una salsa extraña (parecía barro) y unas tostas dulces. Todo ello a cambio de alguna compra se sus productos tejidos o una propina.

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Una vez en Puno, solo les queda recoger sus cosas del hotel y partir hacia la estación. Allí cogerán una nave de Cruz del Sur que les llevará a Cuzco. Esta estación no es propiedad de Cruz del Sur, por lo que hay que pagar una tasa en una taquilla independiente antes de subirse al autobús.

Mañana amanecerán en Cuzco, lugar donde empieza el sueño del Machu Picchu.

Puno
Vistas del Lago Titikaka.

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