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Perú. Episodio VIII. El cañón del Colca.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Tras el cambio forzado de planes de última hora que ha obligado a las Jedi a permanecer un día más en la ciudad de Arequipa, las chicas emprenden hoy el ascenso al Cañón del Colca, unas dos veces más profundo que el Gran Cañón, para poder ver el vuelo del majestuoso cóndor, una inmensa ave que abre sus alas superando los tres metros de longitud.

Son apenas las 4 de la mañana y ya están en la calle, frente a su alojamiento, esperando la nave que las recoja y las lleve más de 160 kilómetros al norte de la ciudad para disfrutar de esos maravillosos pasajes del Cañón del Colca. La misión la tienen contratada con Saraquima Tours. Les ha costado 200 soles a cada una. El elevado precio es debido a que la vuelta la hacen con otro transporte hacia Puno. Ya no vuelven a Arequipa. En el precio entra también la comida.

El trayecto hasta el Cañón les llevará unas 3 horas y media. Sí, aquí los kilómetros se hacen infernales… Las carretas son cada vez más estrechas y poco a poco se va notando la altura. Hoy se llegará hasta un punto máximo de 4910 metros (y además, será la primera parada), por lo que recomiendan ir bebiendo o masticando coca durante el ascenso (algo a lo que las chicas no hacen mucho caso… esperemos que no pase factura después).

Mirador de Los Andes.
Mirador de Los Andes.

El mirador de volcanes Patapampa.

Sobre las 7:30 llegan a Patapampa, el punto más alto del día y un bonito mirador de volcanes. Solo a última hora las chicas han sido capaces de apreciar los paisajes que tenían a su alrededor, pues han pasado gran parte del trayecto durmiendo. Hoy les espera un día duro. Y lo que ven a su alrededor las maravilla.

Es poner un pie en el suelo y el mal de altura se nota un poquito en la cabeza. Como un poco de “presión de más” pero de momento bastante soportable. Y más con la emoción de lo que tienen delante. En otras circunstancias, las Jedi hubieran corrido de un lugar a otro haciendo fotos y saltando, pero es lo primero que prohíben, moverse de manera rápida, así que tienen que conformarse con andar algo más despacio y no hacer movimientos bruscos.

Sí, están a 4910 metro sobre el nivel del mar. La máxima altura a la que han estado nunca (aunque días más tarde continuarían con el desafío en la montaña de colores). Están rodeadas de tranquilidad. A lo lejos, varios volcanes con más de 5500  y 6000 metros asoman con su cima cubierta de nieve. Más cerca, unas llamas pasean ajenas a la cara de sorpresa que tienen todos los que visitan este lugar.

Vistas desde el mirador de Patapampa.
Vistas desde el mirador de Patapampa.
Vistas desde el mirador de Patapampa.
Vistas desde el mirador de Patapampa.

Reponer fuerzas antes de la gran parada.

Tras unos 15 minutos de parada, retoman el viaje. Les queda poco para la siguiente parada, donde desayunarán, cerca de Achoma. Por el camino, los droides se tienen que bajar varias veces a apartar pierdas del camino. Las huellas del reciente terremoto aún permanecen en la zona. Aparcan en la pared de una casa de piedra donde les darán de desayunar. Parada para ir al baño y donde tomar un poco mate de coca que, esta vez, ninguna duda en beberse… ¡por si las moscas! Un poco de pan con mantequilla y un vaso de agua con chía. Esto último tenía una textura un poco extraña, pero las chicas hacen un esfuerzo un beben un poco, les han dicho que tiene muchísimas propiedades saludables para el cuerpo.

En Achoma visitan su plaza principal, que es donde está la iglesia. Frente a ella, los puestecillos asoman con ropas de colores que las mujeres insisten en que compremos. Al ver las casas, no les extraña que un terremoto, por muy pequeño que fuera, acabara con estos pueblos. La parada dura apenas 15 minutos. Tiempo suficiente para entrar a la iglesia y estirar un poco los pies.

De nuevo en marcha y ahora sí que sí. La próxima vez que las chicas pisen el suelo serán en el mirador de la Cruz del Cóndor. Eso sí, antes de entrar a lo que es la zona del Cañón, hay una caseta de pago. 70 soles por persona que no se sabe muy bien en qué lo invierten, porque el estado de la carretera deja mucho que desear.

Iglesia de Achoma.
Iglesia de Achoma.
Puestos de ropa.
Puestos de ropa.
Achoma.
Achoma.

El Mirador de la Cruz del Cóndor.

Son las 9:30 cuando las Jedi llegan al Mirador del Cóndor. Ya hay muchas naves y turistas por la zona. Las chicas saben que no es seguro que puedan ver los cóndores. Solo quedan unos 6.200 ejemplares. Viven en Los Andes y de los cuales solo 50 habitan en el Cañón del Colca. La mejor época es de abril a noviembre y a primera o última hora del día. Pero van a tener suerte, sí. Apenas sacan sus cámaras de fotos un cóndor planea por encima de sus cabezas. ¡Ains! Se les ha escapado. Rápidamente se acercan al borde del cañón. Dos o tres vuelan a la vez entre medias del inmenso cañón. Es espectacular.

Para diferenciar a los más jóvenes de los adultos hay que mirar su pelaje. Si es marrón, es un cóndor joven. Si su pelaje es más negro, ya es adulto. El cóndor puede llegar a medir 142 centímetros de altura y, como he dicho antes, al abrir sus alas su longitud puede superar los 3 metros. Las chicas los divisan a una distancia considerable, imposible de comprobar si los que están viendo pueden llegar a tener esas dimensiones.

Para los incas, el cóndor era un ser inmortal. Una de las leyendas más conocida asegura que cuando el cóndor se siente envejecer, repliega sus alas y se deja caer desde las alturas, simbolizando así el renacer del ciclo de la vida.

En la zona hay varios miradores a distintas alturas que las chicas se encargan de recorrer, siempre con la mirada puesta en las inmensas aves y en el gran cañón. ¡Vaya vértigo da mirar hacia abajo!

Escrito en una de las rocas del mirador.
Escrito en una de las rocas del mirador.
Un cóndor planea sobre el Cañón del Colca.
Un cóndor planea sobre el Cañón del Colca.
Diferencia entre el cóndor joven (marrón) y el adulto (negro).
Diferencia entre el cóndor joven (marrón) y el adulto (negro).
Hasta tres metros de longitud puede medir con las alas abiertas.
Hasta tres metros de longitud puede medir con las alas abiertas.
Impresionante el Cañón del Colca.
Impresionante el Cañón del Colca.

Los pueblos del Cañón del Colca.

Tras un buen rato, aunque se les hace corto, en el Mirador del Cóndor, deben volver a la nave. El viaje continúa y la siguiente parada serán las termas que hay cerca de Yanque. Al llegar al sitio, las chicas quedan algo decepcionadas. O hay otras termas más naturales o quizá esperaban más. Estas parecen una piscina municipal, por lo que deciden no entrar, ya que se pagaba aparte. Ese tiempo lo dedican a inspeccionar los alrededores, aunque les aconsejan no alejarse mucho ni cruzar el puente, pues debido al terremoto aún pueden desprenderse algunas partes.

El pueblo de Yanque no es muy grande y la visita dura apenas diez minutos que les dan para ver su iglesia y la plaza principal. Allí, las chicas deberían haberse encontrado con los jóvenes peruanos bailando danzas de la zona, pero la imagen era otra: decenas de tiendas de campaña atendían a refugiados del terremoto. Cientos de personas se habían quedado sin hogar y, de momento, dormían allí.

De vuelta hacia Chivay, se van haciendo varias paradas en distintos miradores. Las vistas nunca dejan de asombrar. En uno de ellos, para para poder observar cómo se teje la lana de alpaca.

La hora de coger la nave hacia Puno se le echa encima. Deben estar en la parada a la 1 y ya son las 12 pasadas. Aún deben pasar por Chivay y comer. Se empiezan a poner nerviosas y preguntan al droide si llegarán a tiempo a su destino. Éste recalcula el tiempo y el itinerario y decide ir primero a comer, por lo que por Chivay apenas pasan con rapidez. Disponen de media hora en un buffet libre con comida de la zona en la que las chicas no dejan de mirar el reloj. Están algo nerviosas porque nadie les dice nada y los minutos pasan rápidamente. Justo cuando están terminando el postre, el droide las llama y les dice que es hora de irse. Son las 12:50. Solo van las chicas y deben llegar en apenas 10 minutos, aunque les aseguran que están muy cerca.

Iglesia de Yanque.
Iglesia de Yanque.
Vistas desde Yanque.
Vistas desde Yanque.
Tejedor muestra cómo usan la lana de la alpaca.
Tejedor muestra cómo usan la lana de la alpaca.
Vistas desde una de las paradas de la ruta.
Vistas desde una de las paradas de la ruta.

Adiós Cañón del Colca, rumbo a Puno.

Efectivamente, poco antes de las 13 horas están en la puerta de la agencia que las llevará a Puno. Entran y se sientan. Ya solo queda esperar a que llegue la nave. Que se retrasa… debido a nuevos desprendimientos han vuelto a cortar la carretera, por lo que deben esperar al menos una hora a que la limpien y pueda entrar de nuevo la nave que viene a recogerlas.

La espera se hace larga, aunque hay alguna cabezada de por medio. Tras más de una hora de espera, las chicas emprenden camino. Algunos de los pasajeros empiezan a notar con fuerza el mal de altura, para lo que una de las chicas tiene unos caramelos de coca que les sirven de buen remedio. Pasados unos 45 minutos, la nave hace una parada. Es Patapampa de nuevo, pero no dudan en bajar otra vez. Nos despedimos del Cañón del Colca. ¡Qué maravilla!

De nuevo en marcha. La siguiente parada es en un bar. Las cabezas empiezan a doler un poco y deciden tomar un mate de coca, aunque a Irene, que no es muy de hierbas, no le sienta muy bien. Aquí conocen a otros jóvenes Jedi que les acompañarán en diferentes aventuras en los próximos días, sobre todo en Cuzco y en el Machu Picchu.

La última parada antes de llegar a Puno es en Lagunillas, a 4200 metros de altura. Hace mucho frío, pues ya está anocheciendo, pero nadie puede resistirse a bajar para hacer algunas fotos. Algunas mujeres venden prendas de abrigo, ¡cómo saben dónde hace falta! El sol se pone y el paisaje es espectacular. A los pocos minutos, suben a la nave de nuevo. Próxima parada: Puno.

De nuevo en el mirador de Patapampa.
De nuevo en el mirador de Patapampa.
Lagunillas bajo la luna llena.
Lagunillas bajo la luna llena.

Si quieres leer el resto de aventuras por el Perú de nuestras Jedi, pulsa en los siguientes enlaces:

Episodio I. Lima.

Episodio II. Reserva Nacional de Paracas.

Episodio III. Islas Ballestas.

Episodio IV. Huacachina, Ica.

Episodio V. Nazca.

Episodio VI. Arequipa.

Episodio VII. La campiña de Arequipa.

About Irene Saiz Olivares

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