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Perú. Episodio III. Islas Ballestas.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Tras la visita de las dos jedi a la Reserva Nacional, continúan su exploración por el planeta peruano. Amanecen en el territorio de Paracas y se disponen a aventurarse hacia las Islas Ballestas nada más y nada menos que para comprobar que las especies que allí viven siguen estando protegidas.

Son las 7 de la mañana y con las pocas batallas que tuvieron que lidiar nuestras jedi la noche anterior no es necesario que R2-d2 las llame para su nueva misión, llevan despiertas un buen rato. Tras desayunar, alguien toca a la puerta. Desconfiadas, dudan si abrirla. Nadie debe saber que están allí ni cuál es su cometido. ¿Se habrá filtrado la información de su misión en las Islas Ballestas? Miran el reloj. Son cerca de las 8 y se aproxima la hora a la que tienen que estar preparadas. Tras comprobar rápidamente los datos de la persona que se encuentra tras la puerta, deciden abrir. Es el encargado de llevarlas hacia el muelle.

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Pelícanos en el muelle de Paracas

En poco más de cinco minutos llegan al lugar donde cogerán la nave que navegará por el Pacífico hacia las islas. Sacan de su bolsa de tela las monedas para pagar el viaje. Son 30 soles por el barco y 3 por el uso del muelle. Para entrar a este Parque cobran también 10 soles, pero ellas ya lo pagaron ayer cuando compraron la entrada conjunta de las Islas Ballesta y la Reserva Nacional de Paracas.

Suben a la nave y se sitúan en la parte izquierda. Saben que es la mejor para poder disfrutar de tan espectacular paisaje, pues el barco siempre va rodeando las islas por ese lado. Intentan colocarse en primera fila pero alguien se lo impide. Ellas, recelosas, prefieren no llamar la atención por si se trata de algún espía del Imperio. Se colocan en segunda fila y sacan sus cámaras. Saben que en esta Galaxia la puntualidad no es su fuerte, así que aprovechan el retraso de la nave para cambiar el zoom de sus cámaras, importante para captar bien las imágenes y guardar las pruebas relacionadas con la misión encomendada.

Casi rondando las ocho y media de la mañana despega la nave hacia las Islas Ballestas. El piloto les comenta el tiempo que les llevará llegar a las Islas, aproximadamente media hora.

Durante el trayecto, las jedi Madian e Irene van tan ensimismadas con las aves que se van encontrando y cómo bajan completamente en vertical hacia el mar para cazar a sus presas, que el guía las tiene que avisar de que han llegado al primer punto del recorrido, “El Candelabro”. Se trata de un geoglifo de 120 metros grabado en la roca de la Reserva Nacional de Paracas. Debido al efecto del viento, la imagen nunca se llega a tapar por completo y está siempre visible.

Tras las investigaciones e interrogatorios, las jedi creen que este geoglifo tiene algo que ver con las Líneas de Nazca pero ni se sabe a ciencia cierta ni se conoce su función y significado. Tal vez esta incógnita que no se desvele jamás.

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El Candelabro

A los pocos minutos de dejar atrás El Candelabro, y mientras las jóvenes jedi aún dan vueltas a sus cabezas acerca de la imagen que acaban de ver, llegan a las Islas Ballestas. Aquí comienza el auténtico espectáculo de animales.

Los piqueros son las primeras aves que se pueden visualizar. De hecho, han podido observan cómo cazan durante todo el trayecto. Al poco, comienzan también a verse las familias de leones marinos sobre las rocas. Se les ve tan a gusto, con esos movimientos tan despreocupados y cuya única preocupación es cómo bajarán hasta el mar y subirán a la roca (algo que a simple vista les parece complicado) que producen hasta envidia. De momento, todo va rodado. Las Islas Ballestas llenas de animales libres y felices.

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Piqueros en las Islas Ballestas
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Leones marinos
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Así de mal están los leones marinos en las Islas Ballestas.

La nave avanza y se van descubriendo nuevos animales. Las siguientes aves que las jedi aprecian son los cormoranes guanay. Dan impresión de animales elegantes, pues por sus colores parecen pingüinos. En las Islas Ballestas se pueden ver miles y miles. Cerca de ellos, también los pelícanos. Estas dos especies junto con los piqueros son las llamadas aves guaneras. La palabra guano viene del quechua huanu, que son las heces de las aves guaneras. Como bien han descubierto las jóvenes, estas heces tienen un gran valor en la zona y se considera uno de los mejores fertilizantes del mundo. Cada cinco años se recoge todo el guano y se usa como fertilizante natural. La última recogida debe de haber sido hace algún tiempo porque el olor que se aprecia es ya bastante fuerte cuando la nave se acerca a las zonas donde más aves hay.

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Elegantes cormoranes.
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Miles de cormoranes en las Islas Ballestas
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Pelícanos

Por último, lo más esperado como siempre al final… ¡los pingüinos! Sí, sí, aunque parezca increíble hay pingüinos en las Islas Ballestas. Sí, sí, en el desierto y con temperaturas en invierno que rondan los 20º. El pingüino de Humboldt ha reducido su capa de grasa para poder vivir en zonas con altas temperaturas. Esta especie tan rara es la que nuestras jedi han venido a proteger. Se encuentra en peligro de extinción por la pesca masiva por parte del ser humano, lo que hace que se reduzca su alimento. También la recogida del guano ha hecho que cada vez tengan menos material para fabricar sus nidos.

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Pingüinos en el desierto.
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Los pingüinos buscan el mar

De momento, como medida de prevención, investigadores y autoridades del planeta peruano han decretado la zona como un área protegida. Las jóvenes jedi creen que dejan a estos animales en buenas manos. Su misión ha sido llevada a cabo en el más alto secreto y ha sido un éxito.

¡Que la fuerza os acompañe!

 

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¿Queréis leer el resto de las aventuras de las jóvenes Jedi por el Perú? ¡Aquí las tenéis!

Lima  Reserva Nacional de Paracas

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