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Leyendas de Cracovia.

Para conocer del todo una ciudad hay que descubrir sus secretos mejores guardados. Cracovia tiene muchos escondidos en leyendas. ¿Queréis descubrirlos?

La leyenda del corazón de la campana.

Cuenta la leyenda que todos los años, en Nochebuena, los reyes y príncipes polacos enterrados en el castillo se despiertan durante una hora para ver cómo va la vida en la ciudad.

La reunión empieza cuando la famosa campana de Segismundo suena para marcar el inicio de la Navidad y es liderada por Boleslao el Bravo, primer rey coronado en Polonia.DSC_0206

Cuando llevan una hora de reunión, se escuchan los pasos al trote de unos caballeros llegando a Wawel, lo que indica el fin de la reunión.  Estos caballeros llegan desde los Cárpatos guiados por el sonido de la campana. Golpean la puerta y el rey Boleslao se dirige a abrirles la puerta, donde mantienen una conversación.

Los caballeros preguntan: ¿Ha llegado ya el momento?

A lo que el rey responde: ¡No, caballeros míos, el momento todavía no ha llegado!

Pero… ¿A qué momento se refieren?

El mismo diálogo se ha mantenido año tras año durante los últimos mil años. Tras esto, los caballeros regresan a las montañas y el rey a la reunión. Pero, una vez el reloj da la una, los reyes se convierten en sombras y desaparecen.

Se dice que solo una persona con un corazón muy honesto podrá ver a los reyes y, hasta el momento, solo un guardián de llaves del castillo pudo verlos hace 200 años, siendo testigo de la ceremonia.

Cuentan que si en Nochebuena te quedas esa hora por las puertas de castillo, podrás escuchar retumbar la puerta de la cámara y el galopar de los caballos… ¿te atreves?

 

La leyenda del Dragón de Wawel.

Había una vez un dragón que vivía en una de las cuevas sobre las que se sitúa el castillo de Wawel. Todos los días, el dragón se dedicaba a comerse las ovejas y las vacas que pastaban en las orilla del río Vístula. Además, el dragón
también sentía predilección por las mujeres vírgenes. El rey, preocupado, prometió, al que consiguiera matar al dragón, la mano de su hija.DSC_0211

Muchos lo intentaron pero todos fracasaron. Hasta que un día, Skuba, el zapatero del pueblo, dijo que él sería capaz de acabar con el dragón. Tan solo necesitaba azufre, pieles de oveja y grasa de cordero. El rey, desesperado, accedió y le proporcionó al zapatero todo lo que pidió.

Con esos materiales, Skuba hizo una oveja y engañó al dragón para que se la comiese. El dragón cayó en la trampa y se comió la oveja. De repente, el dragón comenzó a arder y se fue directo al Vístula para beber agua, pero bebió tanta que explotó.

La princesa se casó con Skuba y, desde entonces, a las personas ingeniosas se les llama skubang.

Si visitas el castillo podrás ver la guarida del dragón y una estatua que aún echa fuego por la boca de vez en cuando.

 

La leyenda de las dos torres de la iglesia.

Cuenta la leyenda que la burguesía cracoviana encargó a dos hermanos construir las dos torres de la Iglesia de Santa María. Los hermanos competían por ver quién era el que la acababa antes y mejor.

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Iglesia de Santa María

El hermano mayor, construía la torre sur, que iba más rápido y más bonita. A su hermano pequeño no le gustó que le fueran ganando y tramó un plan para librarse de su hermano. Una tarde, lo invitó a pasear por las orillas del río Vístula y allí lo acuchilló y lo mató. De esta manera, superó la obra de su hermano y se llevó todos los halagos y la admiración de la población.

Pero poco después, empezó a arrepentirse de lo que había hecho. Decidió confesar y acto seguido se mató con los mismos cuchillos con los que había acabado con su hermano.

Leyenda del trompetista de la Iglesia de Santa María.

Si paseas por los alrededores de la Iglesia de Santa María, todos los días y cada hora suena la melodía de una trompeta que se ve interrumpido bruscamente. ¿A qué se debe?

Este ritual es un homenaje a un vigía que, para alertar al pueblo de la invasión tártara, subió a la torre y empezó a tocar la trompeta. Los invasores llegaron a la ciudad y comenzó la lucha, pero el trompetista siguió en la torre de la iglesia tocando la trompeta, hasta que una flecha le atravesó el cuello y ya no pudo tocar más.

Los cracovianos vencieron gracias al aviso del músico y, en honor a él, decidieron que esa canción no terminara jamás.

 

La leyenda de las palomas.

Cuentan que Enrique IV quería ser proclamado rey pero para ello necesitaba una gran cantidad de dinero ya que debía viajar a Roma para que el Papa le diera su beneplácito.

Como no tenía dinero, hizo un pacto con una bruja. Él le entregaría a todos sus soldados a cambio de oro.

Al día siguiente del pacto, Enrique se levantó y no vio a nadie por el castillo. Estaba vacío. Vacío excepto por las miles de palomas que sobrevolaban con oro en el pico que dejaron caer en el castillo.

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Plaza del Mercado. Lugar donde habitan las palomas.

Desde entonces, se dice que las palomas de la Plaza del Mercado son los soldados que la bruja convirtió.

Punto Chakra.

Cuenta la leyenda que Chiva, un dios budista, lanzó 7 chakras, cayendo estas en diferentes partes del mundo: Delhi, la Luna; Delfos, Venus; Jerusalén, el Sol; La Meca, Mercurio; Roma, Marte y Velehrad: Saturno. Finalmente, a Cracovia le correspondería Júpiter. Esta energía es la que protege a la ciudad. Es por eso que apenas sufrió daños en la II Guerra Mundial.

La catedral de Wawel alberga la cripta de San Stanislav. Después, se han ido construyendo hasta 3 iglesias más en el mismo lugar. Se cree que el punto Chakra está en lo que fue el centro del presbiterio de la primera iglesia, de lo que hoy solo se conservan los cimientos y no se permite el acceso. Pero hay una esquina dentro del patio del Palacio Real  que se encuentra muy cerca del lugar.

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Patio del Palacio Real. ¿Encontraremos la energía del punto Chakra?

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