Inicio / Estuve en / De paseo por Salamanca.

De paseo por Salamanca.

¿A quién no le suenan la casa de las conchas o el huerto de Calixto y Melibea? Salamanca es un ciudad pequeña pero con muchas cosas que ver. Es la segunda vez que la visito y vuelve a ser en el mes de julio. Seguro que no hay ese ambiente de gente joven que da la época universitaria, pero nunca defrauda.

Podría haber titulado esta entrada “¿Qué ver en Salamanca en 24 horas?” o “¿Qué hacer en Salamanca en dos días?”. Pero es que eso en España es imposible. Aquí las rutas es difícil que vayan tan cuadradas cuando tenemos terrazas con cerveza y tapas en cada esquina, ¿o no? Hay quien no se para, quien se toma una o dos y quien ya no hay quien lo levante… jaja. Así que, aquí os presento el itinerario que realicé yo. Recomiendo, como en casi todos los sitios, apurar la mañana para visitar lugares que por las tardes cierren temprano. Y ya después, nos paramos a degustar la gastronomía salmantina que es muy muy rica. Todas las cosas están bastante cerca, pudiéndose realizar de un vistazo todo, excepto los lugares a los que quieras entrar que llevan más tiempo, claro.

Empezamos la ruta entrando al casco antiguo de la ciudad por el norte, por la calle Toro. Esta es una calle comercial que llega hasta la Plaza Mayor. Lo primero que encontraremos a mano de derecha, además de cientos de tiendas, es la iglesia San Juan de Sahagún. Se construyó en el año 1896. Está dedicada al patrón de la ciudad, San Juan de Sahagún, y es de estilo neorrománico.

Salamanca
Iglesia San Juan de Sahagún.

Mientras vas avanzando por la calle Toro, vas viendo cada vez más cerca una de las puertas de entrada a la Plaza Mayor. “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”, así la definió Miguel de Unamuno. Es una de las plazas más bellas y grandes de España. De estilo barroco, es el centro neurálgico de la ciudad. Siempre está llena de gente, tanto en las terrazas como en suelo comiendo un helado o admirando la belleza de sus fachadas.

salamanca
Plaza Mayor de Salamanca.

Si dejas la fachada principal a tu espalda y coges la última puerta de la plaza de la derecha sales a la calle Prior. Al finalizar esta calle nos topamos con el Palacio de Monterrey. Se construyó en 1539 y ha sido una de las residencias oficiales de la Duquesa de Alba. Solo se terminó una de las cuatro alas proyectadas para este inmenso edificio pero, a pesar de ello, se convirtió en un modelo arquitectónico nacional. Justo enfrente de la fachada que mira hacia la izquierda encontramos la iglesia de la Purísima. Es una iglesia conventual patrocinada por el conde de Monterrey, quien encargó la construcción a dos artistas italianos. Si desde la fachada principal del Palacio echamos a andar hacia la derecha, nos topamos primero con la Casa de Miguel de Unamuno, a continuación, la Casa de las Muertes y, frente a estas dos, El Convento de las Úrsulas, custodiado por una figura del escritor.

La casa de Unamuno pasaría desapercibida si no fuera por la placa que tiene en la que informa que allí vivió y murió. De hecho, la casa museo se sitió en la zona de las universidades.

La casa de las Muertes no puede visitarse. Se llama así por la leyenda que cuenta que cada persona que vivía allí, moría. Que digo yo que como en todas las casas… pero su misterio tendría.

En cuanto al Convento de las Úrsulas fue fundado entre 1460 y 1470, aunque el que vemos hoy día no es exactamente como era antes sino que ha ido ampliándose.

salamanca
Palacio de Monterrey.
salamanca
Iglesia de la Purísima
salamanca
Casa de Miguel de Unamuno
salamanca
Casa de las Muertes
salamanca
Convento de las Úrsulas.
salamanca
Estatua de Miguel de Unamuno.

Volvemos de nuevo a la Plaza Mayor para, esta vez, salir por el arco que va a la Plaza del Corrillo. Aquí nos topamos con la Iglesia de San Martín. Es de estilo románico, como la catedral vieja, y data del año 1103. Ha tenido que ser restaurada varias veces por problemas de estabilidad. Desde la Plaza del Corrillo, una de las calles que sale en dirección opuesta a la Plaza Mayor es la Rúa Mayor. Es una de las calles más famosas de Salamanca, ya que finaliza en las catedrales, aunque a simple vista lo que más predomina son las terrazas, que ocupan toda la parte central de esta calle peatonal. Si empezamos a recorrerla, en la segunda calle a la derecha veremos el Palacio de la Salina, ahora la diputación provincial. Si terminas de bajar la calle y giras a la derecha encontrarás unas puertas de hierro por las que puedes entrar y ver el patio interior. Merece la pena.

DSC_0237 (2)
Patio interior del Palacio de la Salina.

Aprovechando que estamos en la calle San Pablo, os desviaremos un poco de la ruta hacia las catedrales para visitar el convento de Las Dueñas y el convento e iglesia de San Esteban. Hay que continuar la calle de San Pablo hacia abajo y te los encontrarás a mano izquierda. El convento de Las Dueñas fue fundado en 1419 y se creó con la idea de tener un beaterio en el que pudieran retirarse nobles señoras, por eso se le conoce con el sobrenombre de Convento de Las Dueñas. 

En cuanto al convento San Esteban, su obra comienza en 1524 sobre el solar de otro que fue derruido que databa de los años 1255 – 1256. Según la tradición, Cristóbal Colón se alojó en este convento (en realidad en el anterior), cuando fue a Salamanca para defender ante los geógrafos de la Universidad la posibilidad de llegar a las Indias navegando hacia Occidente.

DSC_0233
Convento de las Dueñas.
DSC_0225
Monasterio de San Esteban.
DSC_0227
Monasterio de San Esteban.

Volvemos a la Rúa Mayor, podemos hacerlo por la vía Palominos y así nos toparemos de frente con la famosa Casa de las Conchas, de estilo gótico. Es un palacio urbano representativo de la nobleza del siglo XVI. No hace falta decir qué adorna su fachada… jeje. La parte más chula es la que está al girar a la derecha y meterte por la calle que la separa de la Clerecía y la Universidad Pontífica. También ahí está la puerta de entrada al patio, en la que encontramos un pozo en el centro y unos balones muy chulos. Si te vas al fondo y miras hacia arriba, puedes ver parte de la Clerecía. Y si lo hacer desde la parte de arriba (subiendo unas escaleras), la imagen es aún más bonita.

Según cuenta la leyenda, la familia propietaria del edificio escondió sus joyas en una de las conchas de la fachada. Dejó escrita a cantidad de dinero que había pero no la concha en la que estaba. Quien quiera puede buscar el tesoro, pero dejando antes una fianza. Si el dinero está donde se ha dicho, recupera la fianza y se lo lleva. Si no, pierde el dinero dejado. ¿Os atrevéis? Jaja.

DSC_0094
Casa de las Conchas y la Clerecía detrás.
DSC_0104
Casa de las Conchas.
DSC_0106
Fachada de la Clerecía.
DSC_0111
Patio interior de la Casa de las Conchas.
DSC_0119
Vista desde el primer piso del patio interior de la Casa de las Conchas.

A continuación nos dirigiremos a la zona de la universidad. ¿Preparados para buscar la rana? Siguiendo la fachada de la Clerecía, la primera calle a la izquierda nos lleva a la Universidad. Te encontrarás con su imponente fachada y unas cuantas personas buscando la rana… Si no tienes pistas es bastante difícil encontrarla, pero siempre escuchas al vecino que le señala a su amigo dónde está y tú intentas guiarte con su dedo… Yo era la segunda vez que iba y también me ha vuelto a costar encontrarla…

DSC_0244
Fachada de la Universidad. ¿Encontráis la rana?

Volveremos a la Rúa, porque lo que mola es entrar a la  Plaza de Anaya desde esta calle, divisándose poco a poco cada vez más la Catedral Nueva. Y sí, por fin llegamos a la zona de las catedrales. El juego de colores marrón de los edificios y verde de los jardines da para mucho, al menos para los fotógrafos. Es una imagen muy bonita. A la izquierda tenemos una librería y el Palacio de Anaya, actual facultad de Filología. El edificio actual es de 1760, aunque anteriormente había otro en el mismo lugar, fundado por Diego de Anaya y Maldonado en 1411 para acoger a estudiantes para que recibieran una enseñanza selectiva lejos de la masificación de la Universidad. Vamos, como sigue actualmente sucediendo seis siglos después.

Frente a este, la Catedral Nueva. Con una decoración gótica y un astronauta que buscar en su fachada principal, ¿lo encontraréis? La entrada cuesta 4,75 euros y da acceso tanto a esta como a la Catedral Vieja. En un principio, la Catedral Nueva se construyó para sustituir a la Vieja, pero como tardaron tanto en construirla, no quisieron derribar la vieja para que se pudiera seguir dando misa. Finalmente, decidieron dejar las dos anexionadas. Se pasa de una a la otra por la capilla de San Lorenzo.

DSC_0004
Plaza de Anaya con las catedrales al fondo.
DSC_0013
Palacio de Anaya.
DSC_0057
Interior de la Catedral Nueva.

Al salir de las catedrales, podemos optar por subir a sus torres medievales por el “Ieronimus“, previo pago de nuevo, claro. Esta vez 3,75 euros. Te permite subir a las torres de ambas catedrales, al campanario y ver las dos catedrales por dentro desde el primer piso. Yo lo recomiendo. Las vistas son muy chulas, no solo de Salamanca sino de la parte alta de las fachadas de las catedrales.

DSC_0126
Vista desde lo alto de las Catedrales.

Hacia la parte de atrás de las catedrales, nos encontramos con unas callecitas estrechas que nos llevan a la Cueva de Salamanca y el Huerto de Calixto y Melibea.

La cueva en sí no tiene nada. De hecho, me encontré a muchos turistas extranjeros intentando buscar algo para fotografiar, lo que tiene de curioso es su historia…

DSC_0164
Cueva de Salamanca
DSC_0161
Leyenda de la Cueva de Salamanca.

El Huerto de Calixto y Melibea es un jardín rodeado en partepor una muralla y con unas bonitas vistas de las Catedrales y de la ribera del Tormes.

Está ubicado en el lugar en el que se cree que Fernando de Rojas situaba a los protagonistas de su novela “La Celestina”. A la entrada hay un busto de La Celestina con una inscripción que dice: “Soy una vieja cual Dios me hizo, no peor que todas. Si bien o mal vivo, Dios es el testigo de mi corazón.”, palabras sacadas de la novela.

DSC_0167
Entrada al Huerto de Calixto y Melibea.
DSC_0169
¡Qué lugar más bonito para una buena lectura!

Al salir del huerto, seguimos bajando en dirección al río por la calle Patio Chico y rodeando por destrás las catedrales (qué bonito no perderlas nunca de vista)  y veremos la Casa Lis, que alberga el museo Art Nouveau. Nosotros no pudimos entrar por falta de tiempo, pero parte de las vidrieras que lo caracterizan se ven desde fuera, tanto por esta parte como cuando bajamos al río, por la parte de atrás.

DSC_0214
Fachada principal de la Casa Lis.
DSC_0266 (2)
Fachada trasera de la Casa Lis. Desde la orilla del río Tormes.

Si andamos unos pasos más, nos encontramos con el Archivo de la Guerra Civil. La entrada es gratuito y me pareció una visita bastante interesante, por lo que cuenta y porque con el calor que hacía un poco de aire fresco venía muy bien…

DSC_0215
Fachada del Archivo de la Guerra Civil.

Ya por último, llegamos a la parte más al sur del casco antiguo de la ciudad. Y tan antiguo… como que es un Puente Romano, así que fijaros si tiene años…

Este puente formaba parte de la Vía de la Plata, una de las tres calzadas romanas que unían Emérita Augusta (Mérida) con Cesar Augusta (Zaragoza) y con Astorga.

Es puente en sí es precioso, pero las vistas desde él lo son aún más. Cómo no, con las catedrales como protagonistas.

DSC_0250
Puente Romano de Salamanca
DSC_0263
Vistas desde el Puente Romano

 

About Irene Saiz Olivares

Te puede interesar

Alsacia (día 2). Estrasburgo.

Tras el increíble y pintoresco día de ayer, visitando esos pueblos de cuento como Eguisheim, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *