Alsacia – Maki On Road http://makionroad.es Blog de viajes Wed, 11 Apr 2018 22:39:23 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.7.10 Alsacia (día 3). Haut-Koenigsbourg, Riquewihr y Kayserberg. http://makionroad.es/alsacia-dia-3-haut-koenigsbourg/ http://makionroad.es/alsacia-dia-3-haut-koenigsbourg/#comments Mon, 12 Jun 2017 17:16:15 +0000 http://makionroad.es/?p=2057 Comienza nuestro tercer día por los pueblo de la Alsacia francesa. Tras un primer día por Mulhouse, Eguisheim y Obernai y un segundo en Estrasburgo, hoy nos toca conocer el castillo de Haut-Koenigsbourg y los pueblos de Riquewihr y Kayserberg antes de hacer noche en Colmar. El castillo de Haut-Koenigsbourg. Sobre las 9:30 de la …

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Comienza nuestro tercer día por los pueblo de la Alsacia francesa. Tras un primer día por Mulhouse, Eguisheim y Obernai y un segundo en Estrasburgo, hoy nos toca conocer el castillo de Haut-Koenigsbourg y los pueblos de Riquewihr y Kayserberg antes de hacer noche en Colmar.

El castillo de Haut-Koenigsbourg.

Sobre las 9:30 de la mañana salíamos del hotel, tras quitarle al coche una gruesa capa de hielo con un raspador que nos han dejado unas chicas del coche de al lado. ¡Vaya noche helada ha tenido que hacer!

Eran las 10:20 cuando llegábamos al castillo tras recorrer una carretera preciosa de curvas. Aunque todo el camino lo hemos pasado con mucha niebla y los campos estaban congelados. El castillo de Haut-Koenigsbourg se encuentra en lo alto de una colina y , así que las vistas deben ser aún más espectaculares sin niebla.

Vistas de camino al castillo
Vistas de camino al castillo
Vistas desde las afueras del castillo
Vistas desde las afueras del castillo

Pensábamos que a esa hora seríamos de los primeros en llegar… ¡pero no! Ya había una fila de coches aparcados delante nuestra. Aún así, aparcar no fue difícil, los coches se van dejando en la orilla de la carretera. El problema es que cuanto más tarde, más lejos lo tienes que dejar y el trayecto hasta la entrada en es subida.

Aparcado el coche, nos dirigimos a la entrada. Las vistas por el camino eran espectaculares porque había nubes bajas cubriendo todo el paisaje y le daba un aire siniestro al castillo.

La entrada al castillo Haut-Koenigsbourg cuesta 9 euros y tienen guías en todos los idiomas… Y cuando digo todos… son todos… ¡hasta en esperanto! Según los carteles, había audioguías, pero ni nos las ofrecieron ni vimos a nadie con ellas. El recorrido del castillo está marcado y no puedes salirte mucho de él. También para no hacerte un lío con los pasillos… ¡qué construcciones más raras hacían antes!

castillo de Haut-Koenigsbourg
Castillo de Haut-Koenigsbourg
Patio del castillo de Haut-Koenigsburg
Patio del castillo de Haut-Koenigsbourg

Los primeros cimientos del Castillo de Haut-Koenigsbourg datan de 1147. Se pueden visitar gran parte de las dependencias. Entre las cosas que más nos llamaron la atención fueron unas chimeneas de azulejos verdes, de época posterior, claro. Pero creo que mi estancia favorita es la de la sala de trofeos. Más que nada por lo original que me pareció. Evidentemente, los trofeos no eran copas ni medallas, sino cuernos de ciervos. Las lámparas también estaban hechas de huesos de animales.

Interior del castillo de Haut-Koenigsburg
Interior del castillo de Haut-Koenigsbourg
Lámparas con sus trofeos
Lámparas con sus trofeos

La visita nos ha llevado una hora y media y sobre las 12 estábamos ya en el coche almorzando las sobras de la noche anterior… ¡qué hambre teníamos!

Otro bello pueblo, Riquewihr.

Coche en marcha y el siguiente destino era otro pueblo típico de la Alsacia: Riquewihr. Apenas consta de una calle principal…  ¡pero qué calle! De ella, salen otras más pequeñas por las que callejear. La decoración navideña de su calle más importante está muy lograda, creo que es la que más me ha gustado de las vistas hasta ahora.

El coche lo hemos dejado en un pequeño terreno de arena que hay pegado a la rotonda que da acceso al pueblo. Más cerca de la entrada a Riquewihr hay algunos aparcamientos más, pero de pago y hasta arriba porque son muy pequeños. Aún así, son apenas diez minutos a pie los que separan el pueblo de la rotonda. Una vez dentro, cuando lo recorrimos por su calle principal hasta arriba, descubrimos que por la otra entrada también hay más aparcamientos.

Riquewihr está apenas a media hora del castillo, por lo que a la 1 estábamos ya recorriendo esa preciosa calle cuesta arriba. A la entrada, hay un plano grande del pueblo con un posible recorrido para hacer, aunque ya sabemos que lo guay de estos pueblos es perderse en ellos sin rumbo fijo.

Las casas son un poco más grandes que las que vimos el primer día y en los establecimientos vendían todo tipo de productos de la zona, aunque lo que más vimos fue gente saliendo con botellas y cajas de vino… ¡habrá que probarlo! Y es que el pueblo se encuentra entre unos inmensos viñedos que hoy estaban helados.

Se hacía la hora de comer y, tras intentarlo en un par de sitios que ya estaban llenos, nos hemos alejado un poco del centro, metiéndonos por una calle a mano izquierda justo antes del arco de salida del pueblo. Había pizzas, pasta y tostas de queso de cabra. También ensaladas y caldos (lo favorito de Rosi, que no falla una). La comida a los cinco nos ha costado 70 euros.  No estaba tan buena como la de ayer… ¡pero nos ha valido!

Tras la comida, últimas compras de chocolate y a coche de nuevo.

Riquewihr
Vistas de Riquewihr desde la puerta norte
Riquewihr
Calle principal de Riquewihr
Riquewihr
Calles aledañas de Riquewihr

Frío, mucho frío en Kayserberg.

Apenas 15 minutos separan los dos pueblos y pasadas las cuatro estábamos ya en Kayserberg. A orillas del pueblo hay aparcamientos por 2 euros para todo el día.

Aunque llegamos al pueblo de día, pronto se empezaron a encender las luces de las casas. ¡Qué bonitos son estos pueblos de noche! Si no fuera por el frío… porque no recuerdo haber pasado más frío en mi vida… Llevamos todos el día entre -1 y -5 grados. Así que nada mejor que un vino caliente para entrar en calor. O, al menos, para calentar las manos… los venden en muchos puestos.

Este pueblo también es pequeñito pero, a diferencia de los que hemos visto estos días, el río que lo atraviesa le da un encanto especial. Aunque siempre nos pasa lo mismo con el último pueblo del día, el cansancio y el frío hace que lo veamos más deprisa. Aún así, una buena sesión de fotos y unos crepes han caído. Eso y una visita a una tienda justo al lado del río de relojes de madera preciosa.

Apenas 10 minutos nos separaban de Colmar y, en cuanto hemos dejado las cosas en el apartamento (algo que parecía una odisea), hemos salido a cenar. El lugar elegido ha sido “La Pergola” donde hemos comido unas pizzas y unos escalopes muy buenos. La decoración es muy original, lleno de brujas que cuelgan en el techo. Lástima que no dejaran hacer fotos… La cena, los 5 por 88 euros. Y tras esto, a descansar, ¡que mañana toca descubrir Colmar!

Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo

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Día 1. Mulhouse, Eguisheim y Obernai.

Día 2. Estrasburgo.

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Alsacia (día 2). Estrasburgo. http://makionroad.es/alsacia-dia-2-estrasburgo/ http://makionroad.es/alsacia-dia-2-estrasburgo/#respond Sun, 26 Mar 2017 21:16:14 +0000 http://makionroad.es/?p=1978 Tras el increíble y pintoresco día de ayer, visitando esos pueblos de cuento como Eguisheim, hoy toca explorar a tope la capital de la Navidad: Estrasburgo. Es una pena que los mercados navideños los quitaran un par de días antes de nuestra llegada (26 de diciembre) porque estoy segura de la ciudad luciría aún más …

La entrada Alsacia (día 2). Estrasburgo. aparece primero en Maki On Road.

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Tras el increíble y pintoresco día de ayer, visitando esos pueblos de cuento como Eguisheim, hoy toca explorar a tope la capital de la Navidad: Estrasburgo. Es una pena que los mercados navideños los quitaran un par de días antes de nuestra llegada (26 de diciembre) porque estoy segura de la ciudad luciría aún más espectacular.

Un buen desayuno para coger fuerzas.

El día de ayer fue agotador, por lo que hoy no hemos madrugado mucho. Habíamos quedado a las 9 para salir pero se nos ha hecho un poco más tarde. Antes de partir, hemos pasado por recepción a reclamar los 10 euros que habíamos pagado del parking ya que no pudimos aparcar el coche porque estaba lleno. Esta mañana ha habido más suerte y lo hemos podido dejar.

Cafetería donde desayunamos
Cafetería donde desayunamos

Casi a las 9:30 salíamos del apartahotel y nuestra primera parada iba a ser para desayunar. Nada más cruzar el río para adentrarnos en el centro de la ciudad, hemos visto un sitio muy cuco para poder llenar el estómago. Tenían un escaparate lleno de cosas con muy buena pinta. Pero nosotros somos muy clásicos y hemos ido los cinco a por un cruasán para cada uno… ¡estamos en Francia! Eso y un vaso de leche con una piruleta de chocolate que tienes que meter en la leche para que se derrita. Al final queda una mezcla de cola cao y chocolate… ¡riquísimo! Eso sí, pagamos 33 euros entre los 5. La cafetería tiene una planta arriba con una cristalera y vistas al río. Ningún lugar mejor para cargar las energías del día.

¡Desayuno energético!
¡Desayuno energético!

La parte más pintoresca de Estrasburgo.

Ya con el estómago lleno comienza la ruta por Estrasburgo. Empezamos a pasear rodeando el río y con lo primero que nos encontramos es con la iglesia Saint Pierre Le Vieux, que tiene una parte católica y otra protestante. En realidad son como dos iglesias una pegada a la otra, bien diferenciada, pero no hemos podido pasar a ninguna.

Seguimos, siempre llevando el río a nuestra derecha, perdiéndonos por las calles de la ciudad. Al poco, llegamos a una preciosa zona de canales y puentes, conocida como la Petit France, ¡qué bonita! Para cruzar uno de los canales hemos usado un puente cubierto por el que puedes pasar por dentro o por arriba. Sin duda, las vistas desde lo alto merecen mucho más la pena.

Una vez en la otra parte del río, nos perdemos por estas bonitas calles. Entre callejuelas y casas de cuento hemos descubierto uno de nuestros rincones favoritos de la ciudad, donde han caído cientos de fotos… ¿Qué os parece a vosotros? ¿No os quedaríais aquí siempre?

iglesia Saint Pierre Le Vieux
Iglesia Saint Pierre Le Vieux
Desde lo alto del puente cubierto
Desde lo alto del puente cubierto
Preciosas vistas de los canales
Preciosas vistas de los canales
Vistas de los canales
Vistas de los canales
Nuestro rincón favorito, ¿se nota?
Nuestro rincón favorito, ¿se nota?
No nos queremos marchar de aquí
No nos queremos marchar de aquí

La alucinante catedral de Notre Dame de Estrasburgo.

Decoración en Estrasburgo
Decoración en Estrasburgo

Una vez conseguimos alejarnos un poco de este encantador lugar, comenzamos a ver, a lo lejos, la torre de la catedral de Estrasburgo, la de Notre Dame, así que nos hemos dejado llevar hasta ella. Callejeando en su dirección, a orillas del río, encontramos otra de las zonas más navideñas de la ciudad. Se trata de la Rue du Maroquin, llena de tiendas de souvenirs y restaurantes decorados a más no poder. Aquí la gente se agolpa para hacer fotografías a las fachadas de la calle que llevan a la plaza de la catedral.

Tras atravesar la marabunta de personas llegamos a la catedral. No exagero si digo que me pareció espectacular. ¡Qué fachada tan bonita! Se empezó a construir en 1015 y se acabó 4 siglos después. Pero es que algo tan increíble lleva su tiempo. Una cola de 45 minutos y 330 escalones es lo que no separa de su torre y no dudamos en subir hasta arriba. ¡Cómo nos gustan las alturas!

Una vez arriba, no son las mejores vistas que haya visto nunca, pero dicen que en días muy claros se puede ver hasta la Selva Negra. La verdad es que el día claro estaba, lo que ocultaba las vistas a lo lejos era la gran cantidad de contaminación que se veía. En el centro de la terraza de lo más alto a lo que se pude subir de la torre hay un pequeño mapa circular que te indica qué se pude ver alzando la vista a cada lado.

Decoración en Estrasburgo
Decoración en Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo
Torre alta de la catedral desde lo alto del mirador
Torre alta de la catedral desde lo alto del mirador
Mapa circular
Mapa circular
Vistas al bajar de la torre
Vistas al bajar de la torre

Llega nuestra hora favorita… ¡la de comer!

De nuevo abajo ya va siendo la hora de comer (la hora de comer aquí, en Francia… porque es la 1… jaja). Frente a la puerta principal de la catedral sale una calle llena de restaurantes. Desde la calle, mirando hacia la catedral, sale una de las fotos más chulas de la ciudad, la catedral de Estrasburgo entre una de sus calles con esas fachadas tan pintorescas.

Elegimos uno de los restaurantes de esta calle para comer. Nada más entrar tiene en la pared la foto que hemos estado un buen rato intentando sacar de la catedral. Claro que en la del restaurante no hay gente y está perfecta. Nos suben a la planta de arriba y nos sirve un camarero que habla español. ¡Qué suerte! Porque ya era difícil encontrar alguno que hable inglés…

Para comer pedimos al centro foi gras (es obligatorio probarlo aquí en Francia) y unas hamburguesas alsacianas. Lo que las hacían alsacianas era el queso que llevaba, que era típico de la zona. La verdad es que estaba buenísima. Y de beber, la birra de Noel, que es una cerveza especial que sacan en Navidad. Su vaso típico para servir tiene forma de bota, pero no es todos los restaurantes te lo ponen. Estuvimos a nada de llevárnoslo de souvenir… La comida nos costó 124 euros. La más cara hasta el momento, ¡pero muy rico todo!

Hamburguesa alsaciana
Hamburguesa alsaciana
Birra de Noel
Birra de Noel
Nuestra foto estrella de la catedral
Nuestra foto estrella de la catedral

Seguimos la ruta por Estrasburgo

Tras la comida fuimos directos a ver la catedral por dentro. Las vidrieras son enormes y espectaculares. Está abarrotada de gente pero eso no impide que podamos disfrutarla igualmente. Al fondo, hay una sala con un impresionante reloj. Cada cierto tiempo empiezan todos sus muñecos a moverse y entonces el que no te puedes mover ere tú de la gente que hay. Pero merece mucho la pena verlo.

Tras salir de la catedral, cogemos una de las calles que sale de la plaza, justo la que queda a la derecha de iglesia según sales por la puerta principal (rue des Orfèvres). Es una calle llena de tiendas y de luces de navidad. Es un espectáculo. La calles es estrechita y está llena de gente pero, más que caminando, ¡haciendo fotos! Así que es casi imposible hacerse una…

Al terminar la calle, nos topamos con la Iglesia du Temple Neuf y, de ella, sale una plaza alargada (Place Broglie) que nos llevará a la Ópera. Y, al cruzar el río, a la Plaza de la República. Aquí nos encontramos con una ciudad diferente. La parte más centroeuropea está latente ante nosotros. Edificios de carácter imperial dominan nuestras vistas: el Palais du Rhin, la Biblioteca y el Palacio Nacional, entre otros.

Empieza a anochecer y aún nos queda por ver la Iglesia de Sanit Paul, construida entre 1892 y 18971 durante la época del Territorio Imperial de Alsacia y Lorena. Echamos a andar por la avenida de la Libertad y, entre el cruce del río  con un canal (o eso parce) vemos cómo destaca su gran altura. Sobre todo para lo pequeña que es. Algo que llama la atención también es su gran número de puertas, resultado de la necesidad de acomodar personal militar, incluyendo al emperador, en caso de que él llegara.

Vidrieras de la catedral
Vidrieras de la catedral
Reloj de la catedral
Reloj de la catedral
Reloj de la catedral
Reloj de la catedral
Rue des Orfèvres
Rue des Orfèvres
Edificios de la Plaza de la República
Edificios de la Plaza de la República
Edificios de la Plaza de la República
Edificios de la Plaza de la República
Edificios de la Plaza de la República
Edificios de la Plaza de la República
Iglesia de Saint Paul
Iglesia de Saint Paul

 Terminamos el día en una extraña iglesia…

Ahora sí que es ya de noche y nos queda volver al centro. Vamos a orillas de Río III hasta que en uno de sus puentes cruzamos para encaminarnos a la última parada, la Iglesia protestante de Saint Pierre le Jeune. Para ello volvemos a cruzarnos con la Plaza de la Catedral, igual de bonita de noche que de día y la con plaza Kleber, que ya vimos anoche cuando llegamos con su inmenso árbol de Navidad.

Por fuera la iglesia no llama a atención. De hecho, entramos porque hacía mucho frío y nos vendría bien un poco de calorcito. Pero por dentro… no se parecía a ninguna iglesia que hubiera visto antes. Todas las paredes pintadas (aunque les hacía falta un repaso). Había una especie de altar muy raro. Diferente a uno tradicional y, detrás de él, otra sala. Allí nos dirigimos. La sala tenía imágenes muy extrañas y una especie de ángel sentado en una silla. Creo que ningunos duramos ahí más de un minuto… Para colmo, cuando fuimos hacia la puerta para irnos, ¡estaba cerrada! Menos mal que el encargado de la iglesia tardó apenas dos segundos en aparecer y no nos dio tiempo a asustarnos… jajaja.

Ya eran más de las 7 de la tarde. Nuestra visita a Estrasburgo había terminado. Llegaba la hora de ir pensando qué cenar e irnos para el apartamento a descansar. Mañana tocaba otro largo día.

 Iglesia protestante de Saint Pierre le Jeune
Iglesia protestante de Saint Pierre le Jeune
 Iglesia protestante de Saint Pierre le Jeune
Iglesia protestante de Saint Pierre le Jeune

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Día 1. Mulhouse, Eguisheim y Obernai.

Día 3. Haut-Koenigsbourg, Riquewihr y Kayserberg.

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Alsacia (día1). Mulhouse, Eguisheim y Obernai. http://makionroad.es/viaje-alsacia-dia1-mulhouse-eguisheim-obernai/ http://makionroad.es/viaje-alsacia-dia1-mulhouse-eguisheim-obernai/#respond Sun, 22 Jan 2017 20:47:07 +0000 http://makionroad.es/?p=1746 Érase una vez una joven llamada Bella que vivía en un pequeño y precioso pueblo francés… Así podría empezar perfectamente el cuento de la Bella y la Bestia. Aunque lo difícil es elegir a cuál de los pueblos de la Alsacia francesa se refiere. Y es que hemos pasado unas auténticas Navidades de Cuento. Mulhouse, de …

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Érase una vez una joven llamada Bella que vivía en un pequeño y precioso pueblo francés… Así podría empezar perfectamente el cuento de la Bella y la Bestia. Aunque lo difícil es elegir a cuál de los pueblos de la Alsacia francesa se refiere. Y es que hemos pasado unas auténticas Navidades de Cuento.

Mulhouse, de pueblo de paso a grata sorpresa.

Eran las 8:30 de la mañana y ya estábamos desayunando. ¡Qué ganas teníamos de empezar nuestra ruta de pueblos! Anoche llegamos tarde al hotel y solo dio tiempo a un rápido vistazo de Mulhouse y ya nos enamoró. Aunque no había nadie por las calles y las luces estaban ya apagadas (eran las 11 de la noche, como en España, vamos, en plena Navidad), su plaza principal nos había dejado muy buen sabor de boca.

En realidad, hacer noche en Mulhouse había sido más parada táctica que otra cosa. El vuelo llegaba tarde al aeropuerto de Basel – Mulhouse – Freiburg (sí, triple aeropuerto) y este era uno de los pueblos más cercanos. Y, tras habernos dejado boquiabiertos anoche, no podíamos irnos sin visitarlo.

Mulhouse
Mulhouse

Apenas unos minutos antes de la 10 los puestos del mercadillo de la Plaza de la Reunión comenzaban a abrir. En ese momento nos arrepentimos de haber desayunado en el hotel. Solo el olor que salía de algunas casetas ya alimentaba y los trocitos que nos daban a probar de galletitas lo corroboraban.

Las calles estaban aún casi vacías y la noria no estaba en marcha, así que aprovechamos para hacer cientos de fotos. La plaza de Mulhouse es, sin duda, una de las más bonitas de la Alsacia. Con la iglesia en el centro y a sus pies el ya mercadillo navideño, un bonito carrusel y la noria. El Ayuntamiento es de color salmón y en las casitas que cierran la plaza comienza a verse el tipo de fachadas que veremos durante los días siguientes.

Ayuntamiento de Mulhouse
Ayuntamiento de Mulhouse
Plaza de la Reunión de Mulhouse
Plaza de la Reunión de Mulhouse

Mientras hacíamos tiempo a que terminara de abrirse todo el mercadillo y se llenara la plaza de un poco de ambiente, callejeamos por los alrededores de la plaza. Las calles están adornadas de una manera muy coqueta y cada escaparate cuida hasta el más mínimo detalle. Es una pena que aquí acabe la Navidad tan pronto (la mayoría de los mercadillos cierran entre el 26 y el 30 de diciembre).

No queríamos entretenernos mucho, pues aún nos esperaban varias paradas más por esta bonita parte de la Alsacia, así que sobre las 10:30 volvimos al Plaza de la Reunión para verla en todo su esplendor. Ahora sí, los puestos atendían a gente y la noria empezaba a girar. Para mí, uno de los mercadillos navideños más bonitos que había visto nunca, ¿cómo serían los que vendrían el resto de días? ¡Estaba deseando descubrirlos!

Plaza de la Reunión
Plaza de la Reunión

Eguisheim, dentro de un auténtico cuento.

Sin duda, aquí vivían Bella y Gastón. Entrar a este pueblo si que fue introducirse en un auténtico cuento. No recordaba una sensación así desde que estuve en Disneyland. Es más, solo recuerdo esas dos.

Aparcamos el coche en un aparcamiento fuera en los alrededores del pueblo. Está muy bien señalizado y cuesta 3 euros todo el día (no puedes pagar menos). La idea que llevábamos era ir primero a la oficina de turismo y pedir algún mapa y algo de información… No hubo tiempo. Subiendo por la calle que entra al pueblo se me ocurrió mirar hacia la izquierda en el primer cruce… ¡y esa fue nuestra perdición!

Casa típica de Eguisheim
Casa típica de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim
Callejuelas de Eguisheim

Nadie podía resistir las ganas de introducirse por esas callejuelas estrechas, con casas que parecían de chocolate y vestidas de Navidad. ¡Qué bonito! Una vez dentro de esa calle no fuimos capaces de dejarla. De vez en cuando algún establecimiento con productos caseros asomaba su barra a la calle vendiendo longaniza, galletas o bizcochos. La calle se iba curvando (para darle más encanto aún) y acabamos rodeando el pueblo y, de nuevo, en el lugar de origen. A partir de aquí sí que nos dejamos perder totalmente por sus calles. Tiene como dos especies de plazas, una donde está la iglesia y en la otra, el mercadillo navideño. Este es muy pequeño pero es que en la plaza tampoco cabía más, pues era muy pequeñita.

Entrada principal al mercadillo de navidad
Entrada principal al mercadillo de navidad
Puesto del mercadillo navideño
Puesto del mercadillo navideño

Se acercaba la hora de comer y tras preguntar en un par de sitios donde queríamos probar las famosas tartes flambées, que son como unas pizzas pero con muuuucha cebolla y masa muy finita, estaba todo a rebosar. Era la 1 y queríamos comer en horario europeo, pero iba a ser difícil.

En la parte norte de la ciudad, donde acababa el casco histórico, se encontraba el colegio y, frente a él, un par de restaurantes que daban a la carretera. Aquí tuvimos más suerte y, tras apenas esperar 10 minutos, nos dieron una mesa en un rincón muy acogedor. Se llamaba “A la ville de Nancy”. Estaba decorado con animales muy navideños y del techo colgaban posavasos con dedicatorias en forma de postales. Pedimos tres tartes flambées para los cinco, pues eran bastante grandes, y una ensalada. Salimos a poco más de 10 euros por cabeza.

Tartes Flambées
Tartes Flambées
Posavasos en el techo del restaurante
Posavasos en el techo del restaurante

Tras comer, nos dirigimos al coche “perdiéndonos” de nuevo por el Eguisheim. ¡No queríamos irnos! No sabíamos si el resto de pueblo serían tan maravillosos como este e intentamos alargar nuestra estancia lo máximo posible. Y no, salvo Colmar, este es el pueblo que más nos gustó, sin quitar mérito a los demás, pero es que este fue la joya de la corona de la Alsacia.

Ya montados en el coche, nos pusimos dirección a Obernai, donde llegamos sobre las 16:30. Era nuestra última parada antes de llegar a Estrasburgo aunque ya era casi de noche.

Eguisheim
Eguisheim
Eguisheim
Eguisheim

Obernai y su gran mercado navideño.

En Obernai fue más difícil aparcar. De hecho, lo hicimos en una calle sin mucho tráfico encima de una acera, tal y como había aparcados muchos coches. ¿No dicen que hay que adaptarse al estilo de vida del lugar que visitas? ¡Pues eso hicimos!

Una vez aparcados nos dirigimos al centro del pueblo pero, antes de entrar en él, a mano derecha, queda la muralla. Nos asomamos por curiosidad, pues estaban las tiendas de alrededor (entre ellas una panadería con muy buena pinta) decoradas con luces. Estas nos llevaron hasta cruzar la muralla, también con luces de colores. Fuera del pueblo estaba el mercado navideño. Para entrar, tuvimos que pasar un control de registro de mochila, pues se encontraba en una especie de recinto cerrado pero sin techo. Los puestos del mercadillo eran casi todos de comida: vinos calientes, caramelos y productos típicos.

Mercado de Navidad de Obernai
Mercado de Navidad de Obernai

Tras echar un vistazo, volvimos al pueblo. Ya era de noche y las luces embellecían las calles. En la plaza central, un trenecillo daba vueltas y un enorme árbol de navidad era el foco de todas las fotos. Las casas eran muy parecidas a las de Eguisheim, aunque un poco más grandes. Pero la gran diferencia estaba en sus calles. Eran más anchas y estaban asfaltadas. Pasaban coches continuamente y los establecimientos de la plantas bajas eran de cadenas de tiendas que están ahora de moda. Nada que ver con los puestecillos artesanales del pueblo anterior.

Sobre las 6 de la tarde entraba ya bien el frío, así que tras una pequeña vuelta por el pueblo volvimos al coche y pusimos rumbo a Estrasburgo, donde dormiríamos las dos siguientes noches.

Calle peatonal de Obernai
Calle peatonal de Obernai
Plaza principal de Obernai
Plaza principal de Obernai
Adornos navideños de los pueblos de la Alsacia
Adornos navideños de los pueblos de la Alsacia

De Estrasburgo solo nos dio tiempo a un reconocimiento rápido de su plaza, espectacular con el árbol de Navidad y a cenar en “Les Bons Copains”, un sitio con buena pinta que encontramos en una de las calles cercanas a la Plaza. Consiste en pequeñas tapas para compartir. Pero pequeñas, pequeñas. Aunque estaban muy buenas: mini hamburguesas (más mini que en España), una especie de rollitos de primavera, pan con ajo, queso y tomate, patatas con ajo, wraps… Pagamos algo menos de 60 euros entre los 5, pero vamos, que podríamos haber seguido comiendo un rato más.

Tras esto y un helado del McDonalds (sí, sí, un helado que pedimos para llevar al hotel) nos fuimos a la cama. Mañana nos esperaba Estrasburgo, la capital de la Navidad.

Estrasburgo, capital de la Navidad.
Estrasburgo, capital de la Navidad.

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