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Alsacia (día 3). Haut-Koenigsbourg, Riquewihr y Kayserberg.

Comienza nuestro tercer día por los pueblo de la Alsacia francesa. Tras un primer día por Mulhouse, Eguisheim y Obernai y un segundo en Estrasburgo, hoy nos toca conocer el castillo de Haut-Koenigsbourg y los pueblos de Riquewihr y Kayserberg antes de hacer noche en Colmar.

El castillo de Haut-Koenigsbourg.

Sobre las 9:30 de la mañana salíamos del hotel, tras quitarle al coche una gruesa capa de hielo con un raspador que nos han dejado unas chicas del coche de al lado. ¡Vaya noche helada ha tenido que hacer!

Eran las 10:20 cuando llegábamos al castillo tras recorrer una carretera preciosa de curvas. Aunque todo el camino lo hemos pasado con mucha niebla y los campos estaban congelados. El castillo de Haut-Koenigsbourg se encuentra en lo alto de una colina y , así que las vistas deben ser aún más espectaculares sin niebla.

Vistas de camino al castillo
Vistas de camino al castillo
Vistas desde las afueras del castillo
Vistas desde las afueras del castillo

Pensábamos que a esa hora seríamos de los primeros en llegar… ¡pero no! Ya había una fila de coches aparcados delante nuestra. Aún así, aparcar no fue difícil, los coches se van dejando en la orilla de la carretera. El problema es que cuanto más tarde, más lejos lo tienes que dejar y el trayecto hasta la entrada en es subida.

Aparcado el coche, nos dirigimos a la entrada. Las vistas por el camino eran espectaculares porque había nubes bajas cubriendo todo el paisaje y le daba un aire siniestro al castillo.

La entrada al castillo Haut-Koenigsbourg cuesta 9 euros y tienen guías en todos los idiomas… Y cuando digo todos… son todos… ¡hasta en esperanto! Según los carteles, había audioguías, pero ni nos las ofrecieron ni vimos a nadie con ellas. El recorrido del castillo está marcado y no puedes salirte mucho de él. También para no hacerte un lío con los pasillos… ¡qué construcciones más raras hacían antes!

castillo de Haut-Koenigsbourg
Castillo de Haut-Koenigsbourg
Patio del castillo de Haut-Koenigsburg
Patio del castillo de Haut-Koenigsbourg

Los primeros cimientos del Castillo de Haut-Koenigsbourg datan de 1147. Se pueden visitar gran parte de las dependencias. Entre las cosas que más nos llamaron la atención fueron unas chimeneas de azulejos verdes, de época posterior, claro. Pero creo que mi estancia favorita es la de la sala de trofeos. Más que nada por lo original que me pareció. Evidentemente, los trofeos no eran copas ni medallas, sino cuernos de ciervos. Las lámparas también estaban hechas de huesos de animales.

Interior del castillo de Haut-Koenigsburg
Interior del castillo de Haut-Koenigsbourg
Lámparas con sus trofeos
Lámparas con sus trofeos

La visita nos ha llevado una hora y media y sobre las 12 estábamos ya en el coche almorzando las sobras de la noche anterior… ¡qué hambre teníamos!

Otro bello pueblo, Riquewihr.

Coche en marcha y el siguiente destino era otro pueblo típico de la Alsacia: Riquewihr. Apenas consta de una calle principal…  ¡pero qué calle! De ella, salen otras más pequeñas por las que callejear. La decoración navideña de su calle más importante está muy lograda, creo que es la que más me ha gustado de las vistas hasta ahora.

El coche lo hemos dejado en un pequeño terreno de arena que hay pegado a la rotonda que da acceso al pueblo. Más cerca de la entrada a Riquewihr hay algunos aparcamientos más, pero de pago y hasta arriba porque son muy pequeños. Aún así, son apenas diez minutos a pie los que separan el pueblo de la rotonda. Una vez dentro, cuando lo recorrimos por su calle principal hasta arriba, descubrimos que por la otra entrada también hay más aparcamientos.

Riquewihr está apenas a media hora del castillo, por lo que a la 1 estábamos ya recorriendo esa preciosa calle cuesta arriba. A la entrada, hay un plano grande del pueblo con un posible recorrido para hacer, aunque ya sabemos que lo guay de estos pueblos es perderse en ellos sin rumbo fijo.

Las casas son un poco más grandes que las que vimos el primer día y en los establecimientos vendían todo tipo de productos de la zona, aunque lo que más vimos fue gente saliendo con botellas y cajas de vino… ¡habrá que probarlo! Y es que el pueblo se encuentra entre unos inmensos viñedos que hoy estaban helados.

Se hacía la hora de comer y, tras intentarlo en un par de sitios que ya estaban llenos, nos hemos alejado un poco del centro, metiéndonos por una calle a mano izquierda justo antes del arco de salida del pueblo. Había pizzas, pasta y tostas de queso de cabra. También ensaladas y caldos (lo favorito de Rosi, que no falla una). La comida a los cinco nos ha costado 70 euros.  No estaba tan buena como la de ayer… ¡pero nos ha valido!

Tras la comida, últimas compras de chocolate y a coche de nuevo.

Riquewihr
Vistas de Riquewihr desde la puerta norte
Riquewihr
Calle principal de Riquewihr
Riquewihr
Calles aledañas de Riquewihr

Frío, mucho frío en Kayserberg.

Apenas 15 minutos separan los dos pueblos y pasadas las cuatro estábamos ya en Kayserberg. A orillas del pueblo hay aparcamientos por 2 euros para todo el día.

Aunque llegamos al pueblo de día, pronto se empezaron a encender las luces de las casas. ¡Qué bonitos son estos pueblos de noche! Si no fuera por el frío… porque no recuerdo haber pasado más frío en mi vida… Llevamos todos el día entre -1 y -5 grados. Así que nada mejor que un vino caliente para entrar en calor. O, al menos, para calentar las manos… los venden en muchos puestos.

Este pueblo también es pequeñito pero, a diferencia de los que hemos visto estos días, el río que lo atraviesa le da un encanto especial. Aunque siempre nos pasa lo mismo con el último pueblo del día, el cansancio y el frío hace que lo veamos más deprisa. Aún así, una buena sesión de fotos y unos crepes han caído. Eso y una visita a una tienda justo al lado del río de relojes de madera preciosa.

Apenas 10 minutos nos separaban de Colmar y, en cuanto hemos dejado las cosas en el apartamento (algo que parecía una odisea), hemos salido a cenar. El lugar elegido ha sido “La Pergola” donde hemos comido unas pizzas y unos escalopes muy buenos. La decoración es muy original, lleno de brujas que cuelgan en el techo. Lástima que no dejaran hacer fotos… La cena, los 5 por 88 euros. Y tras esto, a descansar, ¡que mañana toca descubrir Colmar!

Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo
Anocheciendo en el pueblo

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Día 1. Mulhouse, Eguisheim y Obernai.

Día 2. Estrasburgo.

About Irene Saiz Olivares

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Un comentario

  1. Rosina (experta catadora de caldicos)

    ¡¡¡Vivan los caldicos!!!! y más cuando hace frío jajaja. Gracias por recordarme la navidad tan especial que pasé, no te olvidas de ningún detalle Irene.

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