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Brujas, la ciudad con más encanto de flandes (día 2).

El primer día en Brujas nos encantó, así que el segundo lo esperábamos con muchas ganas y… ¡menudo día nos esperaba!

Eran algo más de las 9 cuando salimos, sin desayunar, para hacerlo en alguna cafetería de camino a nuestro primer destino. Pero para sorpresa de todos la ciudad estaba completamente vacía y no había ni un solo lugar abierto. Estábamos llegando ya a la Kruispoort, una de las fortificaciones que se conservan del siglo XIII, cuando al ciudad estaba amurallada, cuando vimos la salvación a nuestro rugir de tripas por el hambre. Lo único que habíamos encontrado abierto hasta ahora era una panadería… ¡pero qué panadería! Al final de la Langestraat, casi llegando a nuestro destino. Tenía mogollón de dulces y con una pinta… ¡había valido la pena la espera!

Continuar la ruta con el estómago lleno es ya otra cosa… En pocos minutos estábamos frente a puerta medieval. A partir de ella, empiezan unos largos jardines, (el Parque Kruisvest) a orillas del canal con unos preciosos molinos del siglo XVIII. Parecía que estábamos en Holanda. Algunos de esos molinos se pueden visitar, pero nosotros no pudimos hacerlo ya que o abrían en verano o estaban en restauración.

Solo uno de ellos (Sint-Janshuis) conserva su lugar original, los demás los han traído de otros lugares.

Kruispoort
Kruispoort
Molinos del siglo XVIII
Molinos del siglo XVIII
Molinos del siglo XVIII
Molinos del siglo XVIII

Mañana de museos.

Para volver al centro de la ciudad, paseamos por el Barrio de Santa Ana. Hicimos una parada en el Volkskundemuseum (gratis con la Card, si no 4 euros). Es un museo de cultura popular, donde casas restauradas del siglo XVII nos muestran cómo era la vida por entonces. Las habitaciones simulan una tienda, un taller, una clase del colegio, una farmacia, una confitería… En la entrada te prestan una guía en español para que puedas ir leyendo qué es cada habitación y curiosidades sobre los lugares que representan. Nos pareció curioso y nos gustó bastante. Y, la verdad, con este frío entrar un rato a cualquier sitio se agradece…

Radio en el Volkskundemuseum
Radio en el Volkskundemuseum
Escuela en el Volkskundemuseum
Escuela en el Volkskundemuseum

Camino a la Jan van Eyckplein, plaza dedicada al pintor belga Jan van Eyck, cruzamos un par de iglesias, la Sint-Annakerk, una pequeña, y la Jeruzalemkerk, otra del siglo XV. Sin mucho que comentar de ellas, seguimos hasta cruzar la plaza, muy bonita al estar acompañada de un canal y, girando a la izquierda llegamos al tan esperado Choco-story.

Jan van Eyckplein
Jan van Eyckplein
Canales de Brujas
Canales de Brujas
Un gato con botas de chocolate
Un gato con botas de chocolate
Choco-story
Choco-story

La entrada es gratis con la Card (8 euros si no la tienes) y te incluye una chocolatina que te dan al entrar y unos bombones que te ofrecen tras ver cómo el chocolatero los hace.

El museo nos gustó mucho. Con la audioguía fuimos recorriendo sala tras sala, escuchando los orígenes del cacao y muchas curiosidades sobre él. Cada media hora, un chocolatero nos muestra cómo se hace el chocolate y te da a probar bombones con distintos porcentajes de cacao. No llegamos a probar el del 90% pero sí que vimos la cara de la mujer que lo probó… jajaja.

Y tras lo dulce, lo “salao”. Tras el Choco-story, el Frietmuseum. Son dos productos típicos de Bélgica, aunque digo yo, si los trajimos nosotros, los españoles, de América, ¡serán cosa nuestra!

La entrada al Frietmuseum es gratis con la Card (10 euros si no). Si tienes la tarjeta, vale la pena que pases y veas sus curiosidades. No es muy grande y en la planta de abajo tienen un pequeño bar donde probarlas (no gratis, aunque si con descuento con la entrada). Pero si tuviera que pagar 10 euros no lo haría.

Frietmuseum
Frietmuseum

Con este rico tentempié ya en nuestros estómagos anduvimos hasta la Grote Markt. De noche era preciosa, pero de día, donde los edificios medievales dejaban ver sus colores no tenía nada que envidiar.

Nada más acercarnos al centro vimos unos autobuses de esos que hacen recorrido por la ciudad. Como nos entraba gratis con con Card y aún quedaba un rato para comer, decidimos subirnos en él y así terminar de ver si nos faltaba algo importante de la ciudad.  El recorrido duró más de una hora y que levante a mano el que no dio una cabezada… Con lo calentico que se estaba y la mañana que llevábamos… jaja. Si tenéis la Card y tiempo suficiente, vale la pena hacer este recorrido en autobús, ya que te van contando con unos auriculares todo lo que vamos viendo (prácticamente todo visto ya durante nuestras 48 horas en Brujas).

Grote Markt
Grote Markt
Belfort van Brugge
Belfort van Brugge

Última horas en Brujas.

Sobre las 2 estábamos de nuevo en la Grote Markt. Buscamos un puesto de comida (había muchos) y nos pedimos unas salchichas gigantes y unas hamburguesas y nos sentamos en las escaleras de uno de los edificios de la Plaza a comer. Pero… ¡¡cuidado con echar migas que las palomas andan al acecho!! Hacía buen día (relativamente) y mucha gente comía en la calle.

Y tras zamparnos medio kilo de grasa… ¡algo de deporte! Nada mejor que subir al Belfort van Brugge, el campanario. Tiene 83 metros de altura y hay que subir 365 escalones, pero la recompensa es obtener las mejores vistas de la ciudad. Es gratis con la Card (10 euros si no) y, aunque asustan los escalones, no son para tanto. En realidad, tardamos más tiempo esperando en la cola que luego subiendo los escalones, pues solo dejan un número determinados de personas en la torre y hasta que no van bajando unos, no pueden subir otros.

Vistas desde el campanario
Vistas desde el campanario

Nos quedaba una hora antes de partir de nuevo hacia Bruselas que aprovechamos para ver el mercadillo. No es de los mejores que he visto pero en una plaza tan bonita como ésta los puestecitos de madera quedan de maravilla.

Y así terminaban nuestras 48 horas en Brujas, con la ciudad pateada de arriba a abajo y corroborando lo que ya sabíamos, que es una ciudad que nunca defrauda.

¿Quieres leer nuestro primer día en Brujas? ¡Pincha aquí!

Brujas desde el campanario
Brujas desde el campanario

About Irene Saiz Olivares

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