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Brujas, la ciudad con más encanto de Flandes (día 1).

Brujas… ¿cómo una ciudad con ese nombre puede ser tan encantadora? Pues sí, ¡lo es! Y es que estoy segura de que hay brujas simpáticas… Yo conozco algunas…

Tenía unas ganas enooooormes de volver a Brujas. Ya había estado en 2010 y no tuve que pensármelo dos veces cuando me propusieron visitarla de nuevo. En mi primera vez, apenas pasé 7 u 8 horas en la ciudad que, como dice mucha gente, dan para verla de forma general. Pero esta vez quise, al menos, pasar una noche ¡era Navidad ya por estas tierras! Por lo que fueron “casi” 48 horas en Brujas.

Comienzan las 48 horas en Brujas.

Basílica de la Santa Sangre
Basílica de la Santa Sangre

Habíamos pasado la noche anterior en Bruselas y desde allí cogimos el tren que nos trajo a Brujas. Fueron casi dos horas de camino y como no fuimos muy madrugadores… eran ya casi las 12 cuando llegamos. Tardamos apenas 15 minutos en llegar de la estación, que se encuentra fuera del casco histórico de la ciudad, al hotel, el Martin´s Brugge. El paseo fue breve, pero con el ronroneo de la maletas entre los adoquines alguno que otro llegó con el tembleque incorporado…

Sobre las 12:30 estábamos ya en marcha. ¡A por la ciudad! Empezamos por la Burg Square, una de sus preciosas plazas (no, no es la más bonita, pero como todo en la ciudad, tiene muuucho encanto).

Haciendo esquina en la plaza, lo primero que nos llamó la atención fue la Basílica de la Santa Sangre. La fachada es muy bonita y dentro dicen que está la reliquia de la Santa Sangre de Cristo. Digo dicen porque con estos horarios en los que cierran de 12 a 14, no pudimos pasar a verla.

A continuación está El Stadhuis, el Ayuntamiento, vamos. Es del siglo XIV y vale la pena entrar aunque solo sea para ver la sala gótica que tiene dentro. Con la Brugge City Card la entrada es gratuita. Si no, cuesta 4 euros.

Por último, el Palacio de Justicia, en el que nos pasó lo mismo que con la Basílica… ¡malditos horarios! Es del sigo XVI y cuentan que tiene un salón renacentista y una chimenea de mármol y alabastro. El precio es el miso que en el Ayuntamiento.

Al otro lado de la plaza se encuentra el Crowne Plaza, también haciendo esquina. En los sótanos de este hotel hay parte de las ruinas de la iglesia de Sint-Donaas del siglo XII. Y, también, restos de la muralla de la ciudad de hace 1.000 años. Entramos y preguntamos en recepción pero, si os fijáis al fondo a la derecha, hay una escaleras y un cartel que lo anuncia.

Burg Square
Burg Square
Sala gótica del Ayuntamiento
Sala gótica del Ayuntamiento
Antigua catedral de Brujas
Antigua catedral de Brujas

 

Salimos de la Burg Square por el arco del Callejón del Asno Ciego y ya nos encontramos con el canal Djiver, el principal de la ciudad y el que da tanto juego con las fotos…

Callejón del Asno Ciego
Callejón del Asno Ciego

Por un puentecito cruzamos el canal, las vistas son preciosas y eso que aún no estamos en el rincón más fotografiado de la ciudad. De frente, tenemos el Vismarkt, el mercado de pescado, pero nosotros seguimos el curso del canal hacia la derecha que nos lleva a la Plaza de los curtidores.

El canal hace un giro por este lugar y, poco más abajo de la plaza anterior, se encuentra el Rozenhoedkaai, a lo español, Muelle del Rosario. Y sí, este es el lugar más fotografiado de la ciudad. Es la famosa postal de Brujas que todos queremos llevarnos. Eso sí, difícil que no sea llena de gente… ¡Paciencia!

Y vaya, tras un buen rato de fotos las tripas empiezan a sonar… ¡qué hambre! Tras echar un vistazo a varios lugares de la zona, nos decantamos por De Gastro, que ofrecía un menú a buen precio claro que… ¡pagamos 32 euros por el agua! Y eso que no todos bebimos agua… ¡si la cerveza estaba más barata! Decir que todo estaba muy bueno, pedimos el menú y unos mejillones. Pero para la próxima, ¡agua del grifo!

Vistas desde el puente.
Vistas desde el puente.

Muelle del Rosario.

Por la tarde, continúa el paseo por Brujas.

Ya con el estómago lleno retomamos la ruta. Siguiente parada: el Beaterio de Brujas, del siglo XIII, declarado Patrimonio de la Humanidad. Pero de camino nos topamos con la Iglesia de Nuestra Señora. Es un iglesia del s.XIII que contiene una estatua de la “Virgen con el Niño”, de Miguel Ángel. Gratis con la Card, 6 euros si no. Entramos, aunque solo fue para ver la estatua.

Ahora sí, llegamos al Beaterio. Consiste en un conjunto de viviendas donde vivían, hace siglos, la congregación de las beguinas. Hoy lo ocupan monjas de la orden benedictina. Vaya, casi lo opuesto…

Los alrededores del Beaterio son muy bonitos. Animales nadaban por el canal y varios restaurantes empezaban a encender su decoración navideña, y eso que eran apenas las 4 de la tarde, pero ya se veía oscurecer. La calle principal que nos devuelve al centro está llena de chocolaterías con unos escaparates a los que es muy difícil resistirse.

Beaterio de Brujas.
Beaterio de Brujas.
Alrededores del beaterio.
Alrededores del beaterio.

Empezaba a anochecer y con ello a notarse más el frío. Alguno ya hasta estornudaba… ¿Qué tal si ir al hospital? Sí, de camino nos encontramos con el antiguo Hospital de San Juan, donde se encuentra una exposición permanente con más de 300 obras originales de Pablo Picasso. Si no sois muy fans de este artista, no esperéis encontrar sus mejores o, mejor dicho, más conocidas obras. Son bocetos de sus dibujos y cuadros menos conocidos. Si se tiene la tarjeta, con la que entras gratis (si no, son 10 euros), vale la pena entrar ya no solo por las obras, si no por ver el edificio y su patio.

Al salir del hospital, tenemos a un lado la catedral de San Salvador, la iglesia más antigua de Brujas y, casi de frente, la Iglesia de Nuestra Señora, donde por la parte de atrás se encuentra el Puente de San Bonificacio, también llamado Puente de los Amantes. Dicen que desde aquí se puede observar la ventana gótica más pequeña de Europa. No sé si porque era de noche o porque era muy pequeña… pero nosotros no la encontramos…

Exposición de Picasso.
Exposición de Picasso.
Preciosas vistas desde el Puente de los Amantes.
Preciosas vistas desde el Puente de los Amantes.

Ya estamos casi en el lugar estrella de Brujas, la Grote Markt. Muy distinta a cuando la vi la primera vez. La Navidad había llegado a la ciudad y aquí era donde más se notaba. En el centro, una pista de patinaje sobre hielo y, alrededor, los puestos del mercadillo navideño, aunque casi todos ya cerrados dada la hora que era. Apenas una calle comercial separa esta plaza de la Plaza Simon Stevin, hasta la que nos acercamos, a ver si había más suerte… pero no, no la hubo. Tendríamos que dejar mañana los mercadillos.

Se acercaba la hora de cenar (en el resto de Europa, no es España, claro), y cenamos en Vincenzo, una trattoria. Pedimos unas pizzas para compartir que estaban muy ricas y nos fuimos a descansar. ¡Vaya día agotador y sin parar! ¡Mañana nos esperaba más!

Grote Markt
Grote Markt

About Irene Saiz Olivares

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