Inicio / Estuve en / Perú. Episodio I. Lima

Perú. Episodio I. Lima

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Madián e Irene son dos jóvenes jedi a las que les gusta viajar por la galaxia. Esta vez visitarán el planeta peruano y comenzarán con su capital, Lima. En su primera toma de contacto con estas tierras, y mientras se preparan para las aventuras que se les vienen encima, nos mostrarán un poquito de esta ciudad y cómo sobrevivir a ella.

Su nave llegaba bien tempranito. Viajan directamente desde Madrid con LAN y ambas coinciden en que, junto con el Halcón Milenario, es de las naves más cómodas en las que han viajado. Pasarán 24 horas en Lima. Lo justo para organizar sus misiones por este planeta y empezar a conocer a sus gentes. Es 11 de agosto de 2016 y aún no ha amanecido en la capital peruana, pero acaba de comenzar su aventura por el Perú.

Han sido avisadas de que la ciudad no es muy segura y podría estar repleta de soldados de la Primera Orden. Eso hace que vayan ojos avizor por todos los lugares que pisan. Aunque lo más importante es no salirse de las zonas más seguras de Lima. Una de las normas básicas que llevan apuntadas es no coger naves por la calle sin ser cntratadas antes, incluido en el aeropuerto.

Tras dejar su ligero equipaje en la casa donde harán noche, las jedi se dirigen a coger la navebús de la línea azul. Este atraviesa casi toda la ciudad por la Avenida Arequipa, que más al norte pasa a llamarse Wilson y, por último, Tacna.  Nada más subir piden al conductor que las avise en la parada más próxima a la Plaza de Armas. No les gusta mucho la mirada que este les echa. Parece que está pensando “sí, bueno, ya veremos si me acuerdo…”

No muy convencidas, deciden sacar la máquina localizadora que les regaló el maestro Obi Wan. Con ella van siguiendo el recorrido que realizan con su mapa interactivo. Pronto se dan cuenta de que han pasado la Plaza y se alejan del centro histórico. Llevan un rato analizando al conductor y sus sospechas se confirman. Se trata un soldado de la Primera Orden que intentará llevarlas lo más lejos del centro,quién sabe si hacia la Estrella de la Muerte.

Disimuladamente, entre el tumulto de gente, pulsan el botón de parada y, en cuanto se abren las puertas salen disparadas a la calle sin mirar hacia atrás. Esa vez se han escapado por los pelos. A la próxima deberán estar más atentas.

El primer lugar de toma de contacto de las jedi es la Plaza de Armas. Es la primera de las muchas que verán a lo largo de todas las grandes ciudades del país. Casi todas están rodeadas por la catedral y el ayuntamiento. Así pasa en gran parte de las plazas del planeta español de la misma época, señal de que fueron los españoles los autores.

P1040385
Plaza de Armas y Palacio de Gobierno.

La Plaza de Armas es punto de reunión de los habitantes de la ciudad y siempre está llena de gente. En sus alrededores no solo se encuentra la Catedral y la Municipalidad de Lima sino también el Palacio Arzobispal, el Palacio de Gobierno y el Palacio de la Unión.

Las dos jedi se dirigen a la Catedral. La entrada cuesta 10 soles por persona. También se puede comprar un pack junto con la entrada al Palacio Arzobispal. Las chicas no tienen tiempo de ver este segundo edificio, el deber las llama, así que solo sacan la entrada a la Catedral.

Una vez dentro, las jóvenes contratan un droide para que les explique todo acerca de la catedral de Lima. El coste es voluntario y el grupo era de apenas 6 u 8 personas. Es la mejor manera de adentrarse y empezar a conocer la historia de esta ciudad y, más a grandes rasgos, del planeta peruano.

La catedral es bastante grande y a las chicas les sorprende descubrir que está hecha completamente de madera, aunque a simple vista no se vea. Al salir hacia la parte de los baños y las tiendas, se puede apreciar una parte que tienen abierta donde se ve el interior de madera de esta gran construcción.

Las jóvenes siguen al droide por la catedral y, lo primero que les muestran es la sala que le tienen dedicada a Francisco Pizarro. Según cuentan, allí están sus restos. Choca bastante comprobar que, en cuanto los peruanos empiezan a hablar, se nota su forma de ver la llegada de los españoles al país. Como en todo, hay para todos los gustos. Por eso, el tenerle una sala dedicada a Pizarro les resulta algo extraño.

Tras más de una hora descubriendo todos los rincones del edificio, guían a las chicas hasta las catacumbas situadas bajo la catedral. No son las más grandes de la ciudad de Lima. Estas se encuentran en la Basílica y Convento de San Francisco, con más de 70000 cadáveres. Sin embargo, les bastan para hacerse una idea de cómo eran. De repente, notan un escalofrío. Demasiados cadáveres a la vista. Ya es hora de salir y respirar un poco de aire fresco.

P1040381
Catedral de Lima
P1040377
Catedral de Lima
P1040401
Basílica y Convento de San Francisco.

Son las 11:45 y se empieza a oír una música que proviene del Palacio de Gobierno. Avisa de que en pocos minutos comenzaría el cambio de guardia. Las chicas intentan acercarse a las verjas para poder verlo bien pero son ya demasiadas las personas aglomeradas en los alrededores de la puerta y la vista no es muy buena. Tras dudar, deciden volver sobre sus pasos de nuevo a la Plaza de Armas. Desde el borde de la carretera se podrá apreciar mejor. La policía anda cerca y corta el tráfico para que la gente pueda cruzar sin problemas. Una vez subidas al bordillo, ya al menos “intuyen” el cambio de guardia.

El Convento de Santo Domingo queda cerca de la Plaza de Armas. Es, quizá, la visita más especial de la ciudad. Aquí viven los dominicos. Buscan en un saquito de tela que usan para guardar las monedas y cuentan hasta los 7 soles que cuesta la entrada de cada una.

Aquí también les espera un droide que las guiará por todas las partes del convento que son visitables. Pasean por los patios, preciosos, la biblioteca y las guarda muchas referencias (entre ellas la tumba) de Santa Rosa de Lima, primera santa de América. Si se está más interesado en esta santa, se puede visitar también el Santuario de Santa Rosa de Lima, a escasas cuatro cuadras de aquí. Por último, no desaprovechan la oportunidad de ver la ciudad desde lo alto y suben a la torre. Son 135 escalones . Las vistas no son nada del otro mundo. Pero no les viene mal a las jedi echar una ojeada desde arriba y orientarse un poco. No iba a ser la primera ver que tuvieran  que salir corriendo y conviene observar los puntos estratégicos de la ciudad de Lima.

P1040423
Convento de Santo Domingo
P1040429
Convento de Santo Domingo

Se acerca la hora de comer. Las jóvenes jedi deben buscar algún lugar para comer, descansar y seguir planificando el resto del día. Desde la Plaza de Armas, de frente a la catedral sale una calle peatonal donde, a lo lejos, se ven algunas terrazas. Tras echar un vistazo, eligen el restaurante Perú Gourmet. Dos Cordon Blue y otras tantas Cusqueñas. Nada mejor para reponer fuerzas.

Después de comer pusieron rumbo al barrio de Miraflores. Se sitúa al sur de la ciudad y habían oído que era uno de los más seguros y animados. De nuevo, suben a la navebús de la línea azul. El plan era llegar hasta el Parque del Amor, lugar idóneo para ver el atardecer, y luego volver al piso. Allí habían quedado a las 7 con unos amigos para ir a cenar. Pero parece ser que el Imperio quiere evitar que lleguen a su cita. No hay manera de avanzar. Son apenas 10 km los que las separan del Parque del Amor pero tardan diez minutos en hacer cada kilómetro.

Tras ver todas las dificultades que pone el tráfico para llegar a su destino y tras más de una hora en la navebús azul, deciden bajarse en el Parque Kennedy. Es el epicentro del movido barrio de Miraflores. El parque Kennedy está abarrotado de gente (cazando Droides con sus móviles, todo hay que decirlo). Las calles están llenas de restaurantes con sus terrazas, pequeñas librerías abarrotadas de libros… ¡Qué gusto pasear por aquí!

Pronto comenzaría a anochecer y el maestro Obi Wan les había dicho que era peligroso estar en la calle. Rápidamente, buscan la manera del volver a casa. Por recomendación del droide de la oficina de turismo, las jedi montan en una mini combi que va por las calles recogiendo y dejando gente. De lo más autóctono, pues va con la puerta abierta y no caben más de 10 personas (aunque en algún momento iba alguno más). Una vez en casa, reciben una llamada del maestro jedi. Las avisa del riesgo que acaban de correr al subir en estas naves. Otra imprudencia más. Las chicas volvieron a tener suerte.

Se acerca la hora de cenar. Las jóvenes esperan a que unos compañeros jedi del otro planeta español que viven aquí vengan a recogerlas. Tras montar en su nave, se dirigen al barrio de Barranco. No hay mejor lugar para despedir el día y la ciudad. La noche y sus luces hacen este barrio muy acogedor. Para cenar eligen la terraza de arriba de un restaurante con vistas al mar, La Posada del Mirador. Los jedi se despiden del día con ceviche, anticucho, inka cola y unas cusqueña.

Y pronto a casa, que mañana comienza la auténtica aventura.

¡Que la fuerza os acompañe!

P1040380
Plaza de Armas de Lima

¿Quieres conoces más aventuras de las jóvenes Jedi por el Perú? ¡Aquí las tienes!

Reserva Nacional de Paracas

Islas Ballestas

About Irene Saiz Olivares

Te puede interesar

Alsacia (día 2). Estrasburgo.

Tras el increíble y pintoresco día de ayer, visitando esos pueblos de cuento como Eguisheim, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *